El próximo furor: bailar en la oscuridad
Sección Teatro - Revista Llegás
Teatro - Notas

El próximo furor: bailar en la oscuridad

A partir de un musical de impronta juvenil y coral, El próximo furor articula intimidad familiar, cultura pop y crisis económica para pensar cómo el espectáculo puede operar como distracción y, a la vez, como forma de imaginación colectiva.

3 de julio de 2026

Como resultado de la cuarta residencia artística coordinada por Matías Milanese y Federico Lehmann, integrantes de la compañía Los Pipis, surgió El próximo furor. La obra reúne a trece intérpretes en un elenco marcado por la juventud, cuya energía atraviesa los múltiples escenarios que se despliegan en el Teatro Empire.

El vínculo entre una madre joven y su hija se transforma a medida que esta crece. En el pasaje de la adolescencia a la adultez aparecen los deseos de abandonar el hogar, explorar nuevos horizontes y construir una identidad propia. Ese movimiento encuentra un reflejo en la madre, quien, ante la creciente autonomía de su hija, también se ve obligada a redefinirse. Su respuesta adopta la forma de un inesperado fanatismo por una nueva banda musical de chicos, una boyband.

El trabajo del numeroso elenco combina así el plano íntimo del núcleo familiar —al que se suman una tía y la novia de la hija— con una dimensión social más amplia. La crisis económica funciona como telón de fondo para la creación de una banda musical concebida principalmente con fines comerciales. Reunidos para ocupar lugares previamente asignados, los cinco jóvenes integran un proyecto de escasa profundidad artística pero indudable eficacia comercial. En medio de la desesperanza social y la urgencia material, la banda se convierte en una forma de evasión y promesa.

El próximo furor se presenta como una comedia musical atravesada por la impronta de la juventud. Aprovecha la multiplicidad de personajes para que cada integrante del elenco encuentre su momento de lucimiento. Coreografías y coros dan forma a una travesía de supervivencia en la que la música, el amor y el sexo aparecen como posibles salidas frente al desconcierto.

La dimensión festiva de la obra funciona también como un comentario irónico sobre el contexto político donde se presenta. El ritmo vertiginoso y las canciones pegadizas invitan inicialmente a la distracción, pero poco a poco revelan la reflexión que las sostiene. La propuesta dialoga de manera directa con el presente: los despliegues mediáticos y culturales pueden operar como mecanismos de entretenimiento frente al malestar social. Un ejemplo reciente es el anunciado regreso de Popstars, programa que busca conformar una banda musical a partir de una competencia televisiva y cuya primera edición exitosa coincidió con la crisis de 2001. Los espejos de colores, la promesa de una realización artística y el derecho al goce aparecen aquí como dimensiones inseparables de un problema complejo.

¿Qué lugar ocupa la cultura en tiempos de crisis? Si una banda musical, un programa de televisión o una obra exitosa pueden desviar la atención de conflictos más urgentes pero, al mismo tiempo, sostener la posibilidad de imaginar otros futuros, ¿cómo pensar ese rol? El próximo furor aborda estas preguntas desde el entretenimiento a la vez que articula de manera eficaz diversión, virtuosismo y reflexión política.

La búsqueda de luciérnagas emprendida por uno de los personajes de la obra remite a Supervivencia de las luciérnagas. En este libro, el ensayista francés Georges Didi-Huberman recupera, a partir de Pier Paolo Pasolini, esa imagen para pensar las formas de resistencia frente a los poderes que encandilan con sus reflectores. Allí, las pequeñas luces de los insectos sobreviven a pesar de los dispositivos que buscan volverlas invisibles.

En determinado momento de la obra, esas luciérnagas son encarnadas por les espectadores lo que amplía las resonancias de la metáfora. En la suma de individualidades, en la creación colectiva y en el propio acontecimiento teatral parece insinuarse una respuesta frente a las lógicas de aislamiento y fragmentación que moldean el contexto presente.

Con un comentario lúcido y un ritmo sostenido, la obra reivindica el arte no como mero objeto de consumo, sino como espacio de discusión y construcción de mundo. Resuena entonces la pregunta formulada por Didi-Huberman: “¿Acaso las luciérnagas, aunque vuelen a ras del suelo, aunque emitan una luz muy débil, aunque se desplacen lentamente, no dibujan, rigurosamente hablando, una constelación?”.

 

Por Agustina Trupia

 

El próximo furor
Actúan: Malena Luchetti, Pedro Concetti, Milton Novo, Trinidad Xanthopoulos, Martina Algán, Federico Heinrich, Ima Parise, Salvador Romano, Paloma Urquiza, Rocio C Busca, Ramiro Gelvez, Fran Bert, Eva Capusotto 
Texto: Federico Lehmann y Lina Lavarello 
Idea y dirección: Matías Milanese, Federico Lehmann
Teatro Empire
Hipólito Yrigoyen 1934, CABA
Viernes 21hs
 
Agustina Trupia Autor
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