En el extremo austral del país, un grupo de militantes resiste. Hay cenizas y traición en el aire, pero también un deseo desesperado de mantener vivo el corazón del movimiento. El viento de la época empuja hacia la clandestinidad, hacia el espejismo de un continente helado. La unidad básica flota y gira como un trompo suspendido fuera del tiempo en el fin del mundo.
La dupla creativa conformada por Pompeyo Audivert y Andrés Mangone reestrena esta obra nacida en el Estudio Teatro El Cuervo en el 2002. Hoy, casi veinticinco años después, en otro momento difícil, este trabajo cobra interesantes lecturas actuales.
El proyecto partió, por aquel entonces, de un grupo avanzado de actores que desarrollaban las “máquinas teatrales”: un procedimiento escénico centrado en la composición de los cuerpos, del cuadro y la palabra. En este caso, los recursos se mezclan con la temática del peronismo. Esta propuesta tan particular encuentra en el trabajo magnífico de los intérpretes (algunos de ellos son los originales) el material necesario para lograr su alquimia. El resultado es notable, de gran intensidad dramática y poética. Convoca mitos y fantasmas.
La unidad básica se construye como un ámbito político reconocible y, a la vez, un territorio simbólico. Las acciones y las palabras adquieren, por momentos, doble sentido. La realidad se siente apenas como una intuición, el universo de la escena rota y vuelve a pasar por el mismo lado, hay repetición y muertos que reviven. La gesta patriótica se juega hasta en las decisiones más pequeñas. Entre ruegos llorosos, discursos reverberantes, épica, confesiones y el lamento desconsolado al mirar el mapa de Argentina, se oye una voz que llama pidiendo ayuda en la noche desolada.
Dramaturgia: Creación colectiva
Dirección: Pompeyo Audivert, Andrés Mangone
Actúan: Hernán Fernández, Abel Ledesma, Andrés Mangone, Fernanda Pérez Bodria y Gustavo Saborido.
Lugar: Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543; domingos a las 18.30hs; desde $25000