Diez años separan la primera noche de la segunda. En abril 1982, tres jóvenes vuelven de un festejo de cumpleaños en los albores de la Guerra de Malvinas. En 1992, un reencuentro entre dos amigas trae el dolor de mirar la verdad directo a los ojos. Son noches tormentosas, oscuras. El teléfono no para de sonar, taladra la mente como una pesadilla.
La directora Mora Monteleone aborda el tema del conflicto bélico, pero eligiendo pararse en un lugar poco habitual: no en las islas, donde perdieron la vida decenas de chicos de 19 años, sino en el terreno de quienes se quedaron acá, en el escenario de los vivos. “Argentina no tuvo posguerra”, afirma. Así, indaga en esa parte de la sociedad que atravesó los hechos como algo ajeno, algo que les pasó a otros.
Para hilvanar las historias amargas de los protagonistas, Monteleone elige un dispositivo que une, visual y narrativamente, los dos tiempos. Los personajes deambulan por la escenografía laberíntica como fantasmas entre quienes fueron y quienes son. Los momentos del pasado y del presente encastran con acierto para acentuar los giros y el suspenso. Las noches coexisten, se espejan mostrando acciones y consecuencias.
Lo bélico se filtra de a poco en conversaciones, en juegos y frases infantiles. Las mentiras contadas estallan. Aunque algún personaje se niegue a recordar, el pasado vuelve con la claridad de un rayo, con la urgencia de un timbre de teléfono que vibra solo en la mente.
El fuera de escena está presente con originalidad y tiene voz. Tal vez pueda ocupar la forma de una metáfora que alude al lugar desplazado que ocupó después esa guerra triste en la que cayeron tantos jóvenes.
Paula Boente
Dramaturgia y Dirección: Mora Monteleone Actúan: Yanina Gruden, Nahuel Monasterio, Federico Pezet, Rosa Rivoira, Martina Zalazar. Espacio Callejón, Humahuaca 3759; miércoles a las 20:30; desde $18000