NO DEJAR DE PENSAR EN (LAS) IMÁGENES
“treinta y cinco milímetros
salva el honor
de todo lo real”
(J-L.G.)
La editorial Caja Negra reedita Historia(s) del cine de Jean-Luc Godard. Libro inclasificable donde los diversos pasajes dan cuenta de una memoria personal, política y estética del siglo XX.
Alain Badiou dice que el cine guarda estrecha relación con la filosofía (no necesariamente por la remanida comparación entre la caverna de Platón y la sala cinematográfica), sino porque el cine fuerza y logra la relación de elementos que no tienen relación: lo define como síntesis disyuntiva. Badiou afirma que el cine, como “arte de masas”, produce el encuentro de dos términos lejanos: arte (término aristocrático) y masas (término político vinculado a la democracia).
¿Pero se puede hablar de arte siendo el cine un producto en serie de la industria cultural, organizado por productores, grandes capitales y estudios, por géneros, por un star system, etc.?
Sí.
(Afirmación que serìa negada ante un tribunal de frankfurtianos).
A finales de los años cincuenta del siglo pasado irrumpiò algo llamado cine moderno. Una constelación de significantes: Rossellini, Roma città aperta, neorrealismo italiano, De Sica, sacar las cámaras a las calles, Ladrones de bicicletas, André Bazin, mise en scène, nouvelle vague, denuncia del ocultamiento de la representación de los campos del horror, Cahiers du cinéma, política de los autores, Truffaut… Jean-Luc Godard: la síntesis disyuntiva entre cine, política, poesía y pensamiento. Todos sus filmes y sus distintas etapas —con el grupo Dziga Vertov, su etapa más marxista-militante o más experimental— dan cuenta de que estamos frente a uno de esos grandes creadores. Supera la figura del director de cine; más bien, refunda ese término técnico y lo cambia por uno más moderno: autor.
Desde 1959 (Vértigo, Samuel Fuller, Rebelde sin causa y John Ford ya le habían destrozado el cerebro a los jóvenes franceses de la Cinémathèque Française), con la deambulante Sin aliento, Godard se convirtió en esa referencia del cine como arte, del cine como archivo vivo de la cultura del siglo XX.
Murió en 2022.
No dejó de pensar en (las) imágenes hasta el final.
Historia(s) del cine es una suerte de poema épico donde Godard desencadena sus impresiones, sus factos y sus experiencias como artista y también como cinéfilo:
“El cine
mi idea
la que puedo expresar
ahora
era la única manera
de hacer
de narrar
de darme cuenta
que yo
tengo una historia
como persona”
(…)
“Yo decía ni un arte, ni una técnica
un misterio”.
Un misterio también será este libro: un objeto inclasificable, como lo define el crítico Roger Koza en el prólogo, mientras traza las lecturas posibles de cada uno de los fragmentos.
Cine = fragmentos = pensamiento.
Jean-Luc Godard es un hombre del cine, ese ámbito donde la realidad se reconvierte en realidad luego de haber sido fragmentada (experiencia del montaje). Para alguien que se ha movido en ese terreno, el fragmento tiene un valor en sí mismo (el plano). Aparece algo de la escritura barthesiana y su discurso amoroso, como sus cambios de voz y registros, sus diálogos secretos, sus citas y referencias: todas esas decisiones expresivas son, de alguna forma, un pensamiento sobre el mundo.
Ya no intervenido por este “montaje”, cuando parece que estamos en el final de este recorrido, un flashback nos instala en 1998, cuando los ocho episodios de Historia(s) del cine ya estaban completados. Una entrevista realizada para la mentada revista Les Inrockuptibles, donde la voz de un Godard cotidiano reflexiona sobre su método de trabajo en este proyecto-collage, sobre la muerte y (paradójicamente) la actualidad del cine (Godard descubre a Kitano). Todo en él cobra la dimensión polémica de una reflexión, de un pronóstico: “(...) la primera media hora de Rescatando al soldado Ryan, que no tiene nada que decir, excepto la voluntad de los norteamericanos de seguir siendo líderes”; “Mi fórmula sobre Hitchcock: es el único poeta maldito que tuvo suerte”.
Su tono es desencantado, como de réquiem, pero, como nosotros lo leemos desde el futuro, sabemos que a su trabajo le quedaban aún más de veinte años.
Invitando a una lectura distendida, asistemática, Historia(s) del cine posiblemente cumpla las funciones de un objeto arqueológico: dar cuenta de una cultura abierta que supo no solo organizar, sino producir y representar todos los afectos políticos del siglo XX; afectos cuyos ecos asordinados seguimos percibiendo.
Juan Crespo
Libro: Historia(s) del cine
Autor: Jean-Luc Godard
Editorial: Caja Negra
Págs.: 206