Contra todo interruptus
Sección Danza - Revista Llegás
Danza

Contra todo interruptus

Mi joven vida tiene un final de Pablo Rotemberg

4 de marzo de 2026

En marzo regresan al Centro Cultural Borges las funciones de Mi joven vida tiene un final, pieza escénica en la que el director y coreógrafo Pablo Rotemberg vuelve a poner su cuerpo sobre las tablas como intérprete.

Su participación en 2025 en el ciclo Experimenta con El árbol de la vida y de la muerte junto a la bailarina Mariana Cinat (que estaba embarazada de 8 meses), fue un aventura performática única que generó impacto en el público.

Mi joven vida tiene un final, estrenada a fines del año pasado, trae a escena la inquietud humana sobre el tiempo a través de un universo ficcional donde la danza, el teatro, el cine y hasta la filosofía, se cruzan.

La puesta se nutre de muchas referencias. La más notoria alude al personaje de Norma Desmond en la película Sunset Boulevard (Wilder, 1950). Allí Gloria Swanson encarna a una actriz del cine mudo caída en el olvido por la irrupción del sonido. En un juego de muñecas rusas, la película (que en 2025 cumplió 75 años) alude a la propia historia de Swanson, quien fuera estrella del cine mudo, justamente olvidada por la llegada del cine sonoro. 

En escena, los bailarines Valentín Caringella, Ezequiel Posse y el propio Rotemberg, juegan a ser diferentes versiones de Norma Desmond, un personaje que se resiste a caer luego de brillar en su apogeo. De esta manera, la dramaturgia se construye en espejos que multiplican diversas capas de significados en relación al cuerpo y las resistencias al tiempo. 

La alusión al final de la juventud del título de esta obra pone en escena el temor a quedar en el olvido, tanto por el envejecimiento personal como por el supuesto desgaste artístico de creaciones que caducan con la irrupción de lo nuevo, en una sociedad de consumo donde el descarte es corriente y la novedad está sobrevalorada. 

A nivel metateatral, la idea del ocaso de una vida (como se tradujo la película en algunos países), está encarnada en el director que de esta manera se pregunta sobre su propia existencia como intérprete, como artista y como ser humano. Más allá de lo que podría ser una autorreferencialidad narcisista, Rotemberg plantea interrogantes que atraviesan la protesta sobre la brevedad de la existencia, para cuestionar una sociedad del descarte en la que lo nuevo parece brotar ahistórico, como si nada hubiera existido antes ni fuera parte de su contexto.

Pero esa idea sobre lo nuevo/joven también se puede transpolar a la violencia (por demás habitual en la estética de Rotemberg),que los entrenamientos de danza ejercen sobre el cuerpo de estudiantes jóvenes y disponibles para que esa fuerza se pueda ejercer y moldear así su estructura. 

Acá las nociones del tiempo se trasladan hacia el campo del arte como un llamado de atención respecto a cómo se aborda y qué valor tienen los saberes y la memoria en las creaciones. ¿No es violencia olvidar lo que hubo antes, acaso?

“Me obsesiona un poco la decadencia del cuerpo, el fin de las cosas, uno sabe que existe la muerte, pero cree que es eterno; es algo que me perturba y me interesa, sobre todo en una sociedad que cuando te acercas a ser una persona mayor, empezás a desaparecer”, señala el director al respecto. ¿Qué valor tiene la experiencia si no se rescatan el saber y la memoria que portan los cuerpos con el paso del tiempo?

El frenetismo de los bailarines en escena, cómplices y esclavos del actor/director, es como un grito contra la irremediable decrepitud corporal. Tal como expresa la gacetilla “Tu cuerpo ya no puede más. Tu cuerpo es presa del terror. ¿Por qué? Porque sabe que pronto al polvo ha de tornar”. Una frase que puede leerse irónicamente como una protesta frente al culto a lo nuevo que descarta el valor del pasado y la memoria.

Las imágenes poéticas que compone Rotemberg poseen un gran trabajo sonoro, plástico y dramático, que da cuenta del conocimiento adquirido a través de los años. El espesor compositivo es resultado de su curiosidad profesional y experiencia artística. Su saber está plasmado en escena como una demostración del enriquecimiento que puede generar el tiempo en un recorrido artístico.

La vida puede interrumpirse en cualquier momento, pero siempre quedará el arte.  Esa maravilla que sólo existe en la encrucijada que propone el tiempo, contra todo interruptus. 

Funciones: Jueves y Viernes de marzo - 20:00 hs - Hasta el 27/03/2026 en el CENTRO CULTURAL BORGES - Viamonte 525 

https://centroculturalborges.gob.ar/

Ficha técnico artística: Performers: Valentín Caringella, Ezequiel Posse, Pablo Rotemberg.- Dramaturgia y Dirección: Pablo Rotemberg.- Agradecimientos: Eddy García, Ana Pellegrini, Santiago Torricelli, Carola Yulita, Ciro Zorzoli, Centro Cultural Borges.-

 

Dulcinea Segura Autor
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