El viento que arrasa
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El viento que arrasa

Parte de la religion

4 de abril de 2024

Parte de la religion

El viento que arrasa desde el titulo se anuncia como una fuerza de la naturaleza. Dos modos de paternidad se entrecruzan en el camino de los protagonistas de un relato que trata sobre los vínculos filiales y sobre la dificultad de soltar las amarras con el pasado que nos determina pero que no por eso debería condicionarnos. Adaptación del gran primer libro de Selva Almada la película de Paula Hernández es un prodigio de virtudes que se basan en una economía narrativa prodigiosa que igualmente le permite a sus protagonistas expandir la potencia de sus características principales. La película inicia como una road movie centrada en la personalidad mística del reverendo Pearson, un pastor evangelista interpretado por Edgardo Castro y su hija Leni interpretada por Almuneda González. Desde el inicio detectamos la incomodidad de Leni, una adolescente silenciosa que pareciera encontrarse aprisionada siguiendo los designios de ese padre que pareciera abarcarlo, decirlo y poderlo todo amparado en los designios de la fe. El viaje del reverendo Pearson y su hija sufrirá un imprevisto al romperse el auto en el que viajan de pueblo en pueblo llevando la palabra del señor. Ambos se terminarán topando con otra pareja de padre e hijos adolescentes que también (como toda relación filial) se encuentra transitando el inevitable y doloroso proceso de bifurcación. Pearson es un predicador carismático que pareciera tener el poder de irradiar la fe en todos menos en su hija que pareciera buscarla en lugares menos sagrados como la música. La interpretación de Castro es de una potencia infrecuente que logra dar cuenta de un personaje mitad luminoso mitad ominoso pero la película de Hernández no se sostiene solo gracias al virtuosismo de un actor. Ese vínculo de Pearson con su hija está atravesado en parte por la particularidad propia de ese predicador megalomaniaco y de una hija que pretende romper sus cadenas pero lo más potente de la trama de El viento que arrasa tiene que ver con lo que de universal tiene el relato. Si el vínculo del predicador y Leni esta signado por todo lo que ese padre dice y por como lo dice el vínculo del Gringo Brauer, un mecánico interpretado de modo magistral por Sergi López y Tapioca (Joaquín Acebo) está atravesado por la carencia de palabras, por los silencios y por la potencia de los cuerpos que saldan aquello que no puede decirse. Hernández es virtuosa en la puesta en escena jugando con lo que la cámara capta y con lo que la misma deja afuera. Heredera del linaje de autores como el François Trufautt de los 400 golpes en ese narrar los vínculos primarios y a la vez autora de un cine personalísimo El viento que arrasa pareciera funcionar en parte como una continuación conceptual de “Las siamesas” solo que centrándose ahora en lo particular del ser padre como antes se sumergía en lo propio de la maternidad.

Situada en un no lugar absoluto la película de Hernández es hipnótica de inicio a fin. En parte por el trabajo del director de fotografía Ivan Gierasinchuk que captura la atmosfera de la naturaleza que sin lugar a dudas es el quinto protagonista del relato y en parte gracias a la cámara de Hernández que captura tanto los momentos de calma como los de tensión que surgen de repente y parecieran tener el poder de hacer saltar todo por el aire.

Hernández narra el encierro de esos dos mundos familiares y la posibilidad de escape de los mismos. Esa posibilidad que el relato le da a ambos jóvenes de construir un camino por fuera del deseo de sus padres es lo que hace conmovedor al film y eso es lo que hace que El viento que arrasa sea una película atemporal y se asemeje a una fábula sin tiempo ni espacio determinado.

Sobre el final de la película la centralidad de esos dos padres le deja lugar a las búsquedas de sus hijos. Ni la verborragia del pastor Pearson ni el misterio y la fuerza que emana el gringo Brauer serán un obstáculo que impidan que sus hijos intenten romper las cadenas que los anclan a una vida que no desean para ellos. En ese devenir universal acerca de lo que representa ser tanto un hijo como un padre se construye el universo de una película magnética que da cuenta de las fuerzas naturales como de las humanas. Hernández filma un torrente de pasiones pero alterna la violencia de la ruptura con la epifanía de su cámara llena de esperanzas.  A ese prodigio también se lo conoce como amor.

Por Juan Pablo Susel

El viento que arrasa (Argentina/ Uruguay, 2023). Dirección: Paula Hernández. Guion: Leonel D’ Agostino y Paula Hernández basado en la novela homónima de Selva Almada. Elenco: Alfredo Castro, Sergi López, Almuneda González, Joaquín Acebo. Duración 95 minutos.

 

 

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