DIECIOCHO PERSONAJES EN BUSCA DE UN PAIS. UNOS LO SUEÑAN y OTROS LO HACEN AJUSTADO A SU TALLE. EN CADA UNA DE LAS COSAS IGUALES, ALBERTO AJAKA PROPONE UNA REFLEXION IRONICA SOBRE ESTO QUE SOMOS, AUN CUANDO NO SEPAMOS QUE ES ESTO.
Unos cuantos colchones en posición vertical sobre la pared del fondo. Así nos recibe la Sala Escalada mientras nos acomodamos.
Los colchones avanzarán peligrosamente hacia los espectadores sin prisa pero sin pausa. Se detendrán, sin embargo, en el momento justo. Luego sabremos que retrocederán. Y levantando una pequeña nube de polvo buscarán su posición natural.
Entonces habrá sucedido algo: si de un lado los colchones se mostraban cromáticamente heterogéneos, del lado que ahora permanecen se muestran iguales, y es posible observar el mismo diseño textil en pequeños fragmentos ¿al azar? en la pared. Decisión absolutamente inteligente; las paredes, desiguales, no hacen más que denunciarse, por lo tanto esos trozos de tela anuncian que se nos adelantan en la percepción y tranquilizan a nuestros ojos inquietos, que no pueden dejar de ver.
El director, Alberto Ajaka, propone con sagacidad nueve colchones –ahora ordenados se los puede contar– y otros tantos ocupantes en cada uno de ellos. Parecen soñar o, tal vez, a juzgar por los nombres que pronuncian, tener pesadillas: todos nombres vinculados con la política, el poder, la imposibilidad del poder. Diputados, senadores, presidentes, ministros, en fin, más atrás en el tiempo, miembros de la Primera Junta; de todo un poco; lentamente se animan y ya no salen solo nombres propios sino que los califican, frasean, bromean, insultan... Más tarde aparecerá una serie de ellos, asociados a los actores que los representaron alguna vez.
Lo que sucede en los colchones es impactante, porque luego de la agitación inicial, la “pesadilla” que provocan los nombres de los seres políticos iniciará una particular coreografía, ordenadísima y maravillosa.
Cada una de las cosas iguales aceptaría, sin forzar demasiado, la calificación de teatro político desde un lugar absolutamente insólito: ¿cómo se enuncia un discurso político desde un colchón?
Es fuerte el contraste entre lo que se dice, la isla del colchón, la casi ausencia de interacción entre los enunciadores, el nivel utilizado en el espacio, la posición del cuerpo del que habla, la posición del resto de los cuerpos. ¿Cómo se habla cuando te dan la espalda de manera ostentosa? ¿Cómo se enuncia un sino trágico ante cuerpos presentes pero oídos ausentes o desatentos?
Todos los discursos tematizan alguna cuestión vinculada con lo político, desde la posición más explícita como plantear que el poder legislativo también es gobierno, la más poética como la de hijos heridos que sueñan con padres que sueñan, o la del ciudadano que aparece como “común” proponiendo que a los 16 los pibes digan si están dispuestos a adaptarse o no al sistema, la concepción de que en todos los otros lugares las cosas son más fáciles que acá, la que plantea desde su rol de turista un resumen de país (el propio y el ajeno). Entre los personajes hay una interacción mínima y solo de manera absolutamente ocasional, incluso cuando un muchacho le habla de “amor” a una chica, plantea su deseo de una vida en el campo, sin instituciones.
Luego se irán con el colchón a otra parte y se iniciará otra secuencia, que evidentemente no coincide en protagonistas-personajes (otros acentos, otros modos de vestir, el rostro cubierto) y estos aparecerán como funcionarios de un país en particular, Albania. Claro que por ahí asoma una tonada cordobesa. Un monumento al colchón parece dejar la sala al borde del colapso (falso pero acertado como metáfora de toda construcción político-partidaria que se precie). Tal vez, esta parte sea más explicativa y la más optimista. Y hablan de Albania pero ya se sabe: Cada una de las cosas iguales procede por desplazamiento.
Ah, y no lo dijimos, pero si todos y cada uno de los actores no hubiera hecho de su trabajo una joyita, éste sería un camino imposible.
MONICA BERMAN
Cada una de las cosas iguales.
Escalada. Remedios Escalada de San Martín 332. 4856-0277.
Lun. 21 hs. y vie. 22 hs. $25
Autor y director: Alberto Ajaka.
Actúan: Andrea Nussembaum, Andrés Rossi, Gabi Saidón, Julia Martínez Rubio, Leonel Elizondo, Luciana Mastromauro, Luciano Kaczer, Mariano Sayavedra y Sol Fernández López.
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