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Unos pasos adelante

 
 
 
 


LOS ESPECTACULOS EN LOS QUE LA DANZA INTERVIENE SUELEN SER ESCAMOTEADOS AL METER TODO EN LA MISMA BOLSA: LA DEL TEATRO. AUNQUE NO ES FACIL DETERMINAR LIMITES, VALE LA PENA OBSERVAR LO QUE este arte ESTA PROPONIENDO EN LOS ESCENARIOS PORTEÑOS.

Esta sección se denomina Teatro, pero algunas veces se ocupa de espectáculos de danza o danza teatro.
En las 17 palabras precedentes aparecen dos problemas habituales: 1) solemos usar la denominación genérica “teatro” para en realidad hablar de artes escénicas, de manera que invisibilizamos con el discurso a la danza; 2) los límites entre danza y danza teatro, y entre danza teatro y teatro no son exactos, y si agregamos la categoría teatro físico, los territorios propios de cada una de esas expresiones se confunden entre sí. Por supuesto que no toda danza: El Chúcaro y Norma Viola jamás anduvieron cerca de la Dinamarca de Hamlet ni de la Casa de muñecas de Ibsen, pero cuando tomamos ejemplos de la cartelera porteña, seguramente encontraremos muchos casos en los que la propuesta no está tan lejana de la frontera entre una y otra expresión.


Ya que hablamos de la cartelera local, si la observamos con atención advertiremos que no solo está nutrida por muchos trabajos en los que está presente la danza, sino que hay artistas que interpretan uno u otro tipo de espectáculos. Y aquí hay algo destacable: el dominio y la expresividad corporal de quien tiene formación en danza es una herramienta valiosísima en la actuación, con la que no siempre cuentan los actores y las actrices. Es que nuestro teatro está muy comprometido con situaciones conocidas y manejables en el cotidiano de casi todas las personas, en tanto que la danza se sostiene tanto técnica como emocionalmente en un fuerte trabajo personal que necesariamente implica superación. Así se genera una exigencia que, lejos de satisfacer, entrena en la búsqueda de una exigencia aun mayor.
No es extraño, entonces, que en la danza se note mucha más audacia, más profundas búsquedas, más desarrollo en las técnicas de interpretación que en el teatro. Sin embargo, en parte alejándose de esta apreciación, el actor, bailarín, director y coreógrafo Pablo Rotemberg, hablando de este tema, dice: “Creo que la danza contemporánea independiente de nuestra ciudad (categoría en la que incluyo mi trabajo) se toma demasiado en serio a sí misma. Es como si al momento de embarcarse en un nuevo proyecto, uno debiera aprobar un examen muy exigente, y después resulta que esa danza no le interesa mucho a nadie. Ese es un problema. La danza es el pariente pobre y sin prestigio del teatro. Siempre ha estado bajo su sombra. Parece que siempre necesita justificarse sí misma y justificar su existencia intrascendente. No está amparada ni por una fuerte tradición institucional ni por el reconocimiento social”.
Para mejor entender lo dicho por Rotemberg, veamos cuatro espectáculos de danza, danza teatro y teatro físico (sin que nos toque a nosotros determinar qué subgénero se cruza en cada uno de ellos) que este mes podemos aprovechar en Buenos Aires.



Hamutay y Va
La Compañía Nacional de Danza Contemporánea (Bettina Quintá, Diego Franco, Daniel Payero, Ernesto Chacón Oribe, Juan Cid, Luciana Benosilio, Pablo Fermani, Victoria Hidalgo, Victoria Viberti y Virginia López) está presentando la segunda edición de Partido y compartido, un programa en el que incluyen un trabajo propio y una pieza de danza presentada por otro grupo de artistas.
En Hamutay, los dueños de casa –con dirección de Laura Roatta– parten de la mirada de los pueblos originarios sobre los cuatro elementos, prevaleciendo siempre su carácter ritual. Y aunque esta es una propuesta ciento por ciento de danza contemporánea, el tránsito previo de esta compañía ha fogueado a sus miembros en cuestiones más cercanas a lo teatral que bien saben explotar. Como nota destacable, además de una técnica admirable y un lenguaje coreográfico cada vez más personal, hay que recordar que esta compañía viene ahondando en la búsqueda de una expresión con fuerte identidad argentina y latinoamericana.
Los compañeros de ruta son Emiliano Formia y Ramiro Bailiarini, quienes interpretan Va con la dirección de Mariana Carli. La propuesta es tan atractiva como extraña, pues al comienzo los bailarines se muestran claramente recreando movimientos y reacciones de animales e insectos, y como si ciertos condicionamientos de la evolución jugasen una broma, ya en el estadio humano no parecen haber superado demasiado la etapa anterior. Así, podría entenderse el título por la contraria pues, en realidad, no va demasiado o, a lo sumo, va un poco y vuelve otro tanto. Y, sobre todo, se queda habitando el propio cuerpo, el contacto hallado, el espacio disfrutado.
Junto a Hamutay, Va forma un deleitable doble programa para quien quiera asomar su mirada a los rumbos que anda tomando la danza contemporánea.
Un poyo rojo
Dos hombres en un vestuario, lugar emblemático si los hay de la masculinidad, de su camaradería, pero también de los momentos previos y posteriores al mutuo desafío. Y, por qué no, donde nacen y mueren algunas fantasías.
Son Luciano Rosso y Nicolás Poggi quienes transitan esta propuesta en la que coquetean permanentemente con el humor. Provocándose de mil maneras y generando siempre una reacción nueva que puede ir desde la cadencia de una cumbia hasta la lucha, ellos dejan ver una celebrada heterodoxia a la hora de buscar recursos que, sin aparecer pretensiosa, indudablemente abre caminos.
Hermes Gaido, director de Un poyo rojo, es quien inscribe en los cuerpos de los intérpretes una especie de Babel del movimiento en escena: esa multitud de lenguajes que aparecen para confundir es, sin embargo, la que en esa misma eclosión define una poderosa belleza.

La idea fija
Poco amigo de cualquier eufemismo conceptual o estético, Pablo Rotemberg (el mismo que nos dijo que la danza es la pariente pobre) creó esta obra en la que transformó la mecánica sexual en belleza. Aquel acto que en cualquiera de sus variantes siempre tuvo sinónimos en indicaciones u onomatopeyas meramente físicas (triqui-triqui, meta y saque, darle bomba, etc.) tenía escondido un potencial artístico que la mayoría de los mortales no supimos ver. A no imaginar romanticismo ni tampoco mucho despliegue en seducción: la cosa está que arde y ese es el punto de partida, por lo que toda encontrará su forma, en festivo montón o en atlético cuerpo a cuerpo.
El desafío de estar en el escenario es asumido por Diego Mauriño, Juan González, Rosaura García, Vanina García y el excelente Alfonso Barón, quizás el intérprete más afinado con la propuesta del director.

Esta nota no tuvo la intención de esclarecer nada (cosa que quedó demostrada), aunque sí el propósito de alentar a ir a ver alguno de estos espectáculos y despertar también estas dudas acerca de los caminos que la danza está abriendo y que parecería que el teatro no sabe o no quiere buscar.

LUCHO BORDEGARAY

 

Hamutay / Va
Dirección de Música y Danza. México 564.
Miércoles a las 20:30. Las entradas se retiran desde una hora antes a cambio de un alimento no perecedero.

Un poyo rojo
Pata de Ganso. Zelaya 3122. 4862-0209.
Viernes a las 21. Entrada: $30.

La idea fija
El Portón de Sánchez. Sánchez de Bustamante 1034. 4863-2848.
Sábados a las 23:30. Entrada: $35.

 

Festival Cocoa  2010
En estos días, Coreógrafos Contemporáneos Asociados está desarrollando la edición 2010 de su festival con distintas actividades académicas y de formación, pero también con una notable serie de espectáculos que detallamos a continuación.
MiErcoles 15 a las 20:30, en Teatro del Pueblo: Maresia, de Mariela Ruggeri.
Jueves 16 a las 20:30, en Teatro del Pueblo: Ergo sum, de Julieta Rodríguez Grunberg, y Soli leweit, de Diana Rogovsky.
Viernes 17 a las 21, en Espacio Cultural Carlos Gardel: R.E.M. Rapide Eye Movement, de Magdalena Giménez y Gisela Cariola, y Amarga figura, de Laura Paulino.
Sabado 18 a las 18 en Teatro del Sur: Sole. No.ID (3D), de Marisa Quintela.
Domingo 19 a las 20 en el Teatro del Sur: Partida, de Florencia Olivieri. A las 21:30 en Sala Mediterránea: aRRaSStra un cuerpo sonoro, de Liliana Tasso. A las 22:30 en Pata de Ganso: El milagro, de Gabily Anadón.
Lunes 20 a las 21:30 en El Portón de Sánchez: Serán otros los ruidos, de Vivian luz.
Martes 21 a las 20:30 en Teatro del Pueblo: ¡Oh! Imperfecta…, de Paula Manaker, y Derivada, de Gubbay, Milsztein y Goldstein.
Miercoles 22 a las 20:30 en Teatro del Pueblo: Tras los cristales de alegres ventanales, de Vilma Rúpolo, y Título, de Laura Kalauz y Martín Schick. A las 22 en El Portón de Sánchez: Al ras o de nada sirve correr cuando el incendio va contigo, de Roxana Grinstein.
Jueves 23 a las 20:30 en Teatro del Pueblo: Tregua, de Feira Roberto, y Tres orillas, de Gabriela Romero y Nicolás Diva.
Viernes 24 a las 19 en El Portón de Sánchez: Back, de Ester Formen. A las 21, en el Espacio Cultural Carlos Gardel, Eva Ave, de Valeria Pagoda.
SAbado 25 a las 18 en Teatro del Sur: ENA. 13, de Carla Berdichevsky y Eduardo Elli, y Mangoré entre cuerdas, de Gloria Morel. A las 22:30 en Sala Mediterránea: Lo que deja el viento, de Gabriela Arango, y Danzadensa, de Tamia Guayasamín.
Domingo 26 a las 18 en Teatro del Sur: Linaje, de Eleonora Comelli. A las 20: Historia del frío. A las 22:30 en Sala Mediterránea: Sulky, de Teresa Duggan.

+ info: cocoadatei.com.ar/cocoa2010/festival2010.html

 



 
     
 
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