Lo no dicho en años, el olor a milanesa, la calentura de una noche, un tema del Flaco de fondo. La vida es así: todo pasa todo el tiempo, todo junto, y las emociones más contradictorias conviven. Esa mezcla es puesta en escena en La gravedad de las burbujas de forma hiperreal pero surreal a la vez.
La pieza es parte del circuito Site de teatro en espacios no convencionales y sucede en una casa en La Paternal: el “escenario” es una cocina, un desayunador y una sala de estar, donde se montan cuatro historias en total simultaneidad. Los personajes se mueven al ritmo de lo cotidiano, salvo uno que es capaz de ver al resto, los filma e intenta ser notado. ¿Es un espíritu de otro plano? ¿Un artista venido del futuro? Así, la obra superpone dos universos: uno donde pareciera que “no pasa nada”, y otro, el de las burbujas, suspendidas en el aire o en pleno hervor.
Esa narrativa se construye mediante una finísima orquestación de diálogos, cuerpos y sentidos, con siete intérpretes presentes y conectados entre sí. Como sostiene Juan Pablo Galimberti –dramaturgo, director y uno de los actores–, se trata de "un ejercicio de convivencia": cada uno habita su escena, sin detenerse ni perder jamás el registro de los demás.
Multipremiada y en su cuarta temporada, La gravedad de las burbujas es una obra extraordinaria. Más que a una casa, entramos a la cocina de un caldo de cultivo de tensiones que ebullen. Burbujas, literales y metafóricas, que cuando explotan nos conducen al centro de la vida misma.
La gravedad de las burbujas
Viernes 20:30