Un joven entra a la sala central del teatro Picadero con una linterna en mano. Busca entre los asientos con detenimiento, pregunta al público si acaso la han visto. A ella. Escurridiza, astuta, siempre un paso adelante. Bien que la conocemos, nos la han presentado más de una vez: es imaginativa, se va un poco por las ramas, piensa en una y varias dimensiones, pero también es sencilla y adora los detalles. Cuando se toma algo en serio, se pone extremadamente seria y rigurosa. Muchos la han despreciado por eso. En la escuela, casi todos la trataban mal: decían que era aburrida, incomprensible, demasiado enroscada. Pero este joven no la ve así y está completamente loco por ella.
Problema 1 podría caracterizarse como un unipersonal sobre alguien, llamado Teo, que está enamorado de la matemática. Ay, esa forma casi mágica que tiene para explicar cómo algo, aunque sea muy simple, puede resultar cierto y verdadero en cualquier contexto. Como que los ángulos internos de un triángulo cualquiera siempre suman 180°. Él le compone canciones, ve su belleza por doquier, pero además quiere que también otros vean lo bella que es. Limpiarle esa mala fama que injustamente le han construido y demostrar que ella no es solo restar, sumar y dividir. Pero, ¿dónde se encuentra la matemática? Si está en todos lados es lo mismo que estar en ninguno. ¿Podrá atraparla?
Así las cosas Teo decide viajar en el tiempo en su captura. Empieza por la civilización sumeria, donde se creó el primer sistema numérico. Luego, hará una parada por la antigua Grecia y, con la ayuda del mismísimo Adrián Paenza, por el Renacimiento también. Nos mostrará cómo la matemática le ha presentado problemones a toda la humanidad, como la célebre y fatal ecuación cúbica o la omnipresente parábola. En su búsqueda, también entrará en la lógica y en el absurdo; en los espacios bidimensionales y tridimensionales, en dimensiones paralelas con dobles malvados.
El intérprete y creador de esta obra se llama Teo López Puccio (27). En su perfil de Instagram se presenta como: “matemático, músico, actor. Todo lo mismo”. Ha compuesto música para obras de Valeria Lois, Juanse Rausch, Mariana Chaud y Gustavo Tarrío, entre otros. Con Estudio QP, la compañía teatral a la que pertenece, ha hecho y actuado en tres espectáculos. Además, es parte de la banda de pop rock Camaleón. Se graduó de la Licenciatura en Ciencias Matemáticas en la Universidad de Buenos Aires. Escribe décimas por diversión. Si su apellido resuena, no es por nada: es hijo de Carlos López Puccio, uno de los integrantes de Les Luthiers. En 2024, Teo comenzó a hacer videos cortos de divulgación científica por redes sociales. Con humor y apoyaturas visuales, explicaba teoremas y problemas matemáticos. Fue un furor. Sus reels se han viralizado al punto tal que a la fecha tiene 588 mil seguidores.
Problema 1 es su primer unipersonal, coescrito y codirigido con Marcos Krivocapich. La sala está llena y el público sale fascinado. Los comentarios que se escuchan son similares a los que hay en sus videos: “odio la matemática, pero escucharte es un placer”, “me explotó la cabeza”, “¿por qué esto nunca me lo explicaron así en la escuela?”. Esta obra no es una clase, pero aprendemos y, más que un contenido, Teo contagia pasión y entusiasmo, esa fuerza esencial no solo para aprender, sino para querer seguir aprendiendo. Lo que engancha no es solo la matemática, sino cómo él la mira, la explica y la dispone en escena. De cierto modo, cuando nos adentramos en una disciplina, también entramos a una tradición de amor a un conocimiento, a un grupo de problemas y preguntas. Hay ahí una historia de fascinación humana, con sus riñas, secretos, chismes y eurekas.
La propuesta es sin dudas diferente, y la mezcla de teatro, música, humor y matemática ensancha el horizonte de lo posible dentro de las artes escénicas como también de la divulgación científica. Sin embargo, la trayectoria de Teo demuestra que esta creación no es producto de un genio individual aislado. Resulta fundamental –más en estos tiempos– leer esta obra orgullosamente como resultado de nuestra época: del desarrollo de las artes escénicas en Argentina, donde históricamente ha habido propuestas experimentales y de vanguardia; de una universidad pública, gratuita y de calidad; de los divulgadores que salieron de esa misma universidad como Paenza; de un grupo como Les Luthiers que desde los 70 mezclaron humor, ingenio y música. Y por qué no también de la cultura que posibilita internet: Teo desde 2010 consume canales de divulgación por YouTube, como Numberphile, StandUpMaths, Vsauce, 3blue1brown, a los que les debe muchísimo.
¿Adivinen qué? Al final la matemática resulta muy difícil de atrapar, porque más que un qué tal vez la matemática facilita un cómo, es decir, un modo de mirar creativo. Entonces, la forma de resolver un problema matemático no es tan distinta a la forma de “resolver” la composición de una canción, por ejemplo, donde hay un juego con ciertas restricciones, u otros problemas que simplemente “están esperando que los pensemos”. Mientras tanto, fuera de escena Teo sigue trabajando en otros problemas, como descubrir cuánto puede crecer su proyecto de divulgación de la matemática basado en una forma de arte. También tiene fantasías de problemas futuros: hacer videos explicativos más largos, un segundo álbum con su banda; quizás armar algún curso presencial de matemática para todo público. En fin, todo indica que este es solo el primero de muchos problemas más que Teo López Puccio nos traerá.
Texto: Teo López Puccio y Marcos Krivocapich
Intérprete: Teo López Puccio
Música y diseño sonoro: Teo López Puccio
Participación especial: Adrián Paenza
Producción: Paloma Lipovetzky, Lucía Asurey y El Galpón de Guevara
Dirección: Marcos Krivocapich