Copi vuelve a la escena porteña
Sección Teatro - Revista Llegás
Teatro

Copi vuelve a la escena porteña

por: Agustina Trupia

29 de agosto de 2025

Raúl Damonte Botana (1939-1987), mejor conocido como Copi, fue un artista argentino cuya familia debió exiliarse a Uruguay y luego a Francia, donde se radicó definitivamente en 1962. Dibujó historietas, escribió relatos y obras de teatro, además de dedicarse a la actuación y dirección teatral. Entre sus obras de teatro, se encuentra Le Frigo, estrenada en 1983 en el Teatro Fontaine en París con Copi como único intérprete. En ella, su protagonista, Madame L., atraviesa una vertiginosa serie de encuentros con otros personajes muy cercanos a sí misma. Es el día de su cumpleaños y presenciamos todo aquello que ocurre a partir de un regalo inesperado: una heladera.

Como sugiere el investigador de teatro Ezequiel Lozano, en su libro de 2015 Sexualidades disidentes en el teatro, “Copi va a la vanguardia para su época en lo que respecta a la reflexión sobre el sistema sexo-genérico hegemónico” (200). Con el tiempo, se fue constituyendo en un ícono para pensar el teatro en vínculo con la comunidad LGBTIQ+. Su producción fértil fue plagando los imaginarios de osadía, creatividad y desfachatez a la vez que sus obras cargan con una crudeza y lucidez únicas.

Luego de una anterior versión, estrenada en 2004, con la dirección de Javier Albornoz y Juan Andrés Ferrara, Le Frigo vuelve a la escena de la ciudad de Buenos Aires, esta vez con Tatiana Santana a la cabeza del equipo creativo y con la producción de Raúl Santiago Algán. Además, Manu Fanego es quien le da vida a Madame L. (y a todos los demás personajes que ella encarna).

A raíz de este incipiente estreno, conversé con la directora de la obra sobre lo que implica ponerla en escena en el contexto actual, las imágenes y referencias con las que lleva adelante dicha labor, y las principales características de la obra que entusiasman e impulsan el trabajo.

¿Cuál fue la motivación para abordar Le Frigo de Copi en este momento?

Copi es un autor que admiro mucho desde la adolescencia. Me gustan mucho su humor y su crueldad. Tiene una forma de decir las cosas que es muy ingeniosa y, a la vez, muy sensible. En 2012 estrené Cachafaz [de Copi] y fue una experiencia bisagra para mí porque estuvimos haciendo cuatro años ininterrumpidos de funciones por todos lados con públicos muy diversos. Ahí vi cómo este autor le habla a toda la gente. En ese momento, se habían empezado a editar las obras por El Cuenco de Plata y se hicieron más accesibles. Leyéndolas me surgieron las ganas de hacer Le Frigo. En 2024 Santiago Algán me invitó a hacer algo juntos y ahí le propuse esto. Además, tenemos a un intérprete increíble como Manu Fanego que por suerte aceptó estar en el proyecto.

En este contexto, necesitamos esta dosis de humor, amor, ternura, delirio y crueldad que aporta Copi. Uno de los temas centrales en la obra tiene que ver con la salud mental y con la situación de la soledad extrema. Creo que todos y todas, en algún momento, pasamos por esa esa sensación de vacío absoluto por la que está atravesando el personaje. También aparecen temas como el suicidio y la exclusión laboral a una determinada edad. Creo que está bueno hablar de estos temas con esa calidad que tiene Copi.

¿Cuáles son los principales cambios que hicieron respecto al texto original?

No hicimos demasiados cambios en el texto, simplemente algunos ligados a las referencias que había sobre Francia. La verdad es que el texto es muy concreto, está lleno de imágenes y tiene una dinámica particular porque hay un actor que interpreta a un personaje que hace muchos personajes a la vez. Nos interesó conservar esa dinámica. Hay una sensación rítmica que tiene la obra que va creciendo y, en un momento, baja estrepitosamente. Trabajamos mucho para no quedarnos solo con lo que puede pasar a veces con Copi que es que, en la superficie, pareciera algo muy estallado, muy alocado, muy pasado, cuando en realidad de fondo hay mucha sensibilidad. Trabajamos para comprender esa capa de fondo que transita toda la obra.

¿Cómo fue el proceso de conformación del equipo de trabajo?

El equipo de trabajo comenzó a partir de que Santiago [Algán] y yo decidimos hacer la obra. Lo primero que hicimos fue convocar a quien interpreta al personaje Madame L. Necesitábamos un actor que tuviera muchas capas, que pudiera manejar mucho el humor y que a la vez tuviera una sensibilidad especial. Ahí apareció Manu Fanego, quien por suerte se entusiasmó, y creo que es la persona ideal para hacer esto. Desde el primer ensayo, vi que habíamos sido muy afortunados y afortunadas de que estuviera ahí.

El resto del equipo son personas con las que ya trabajé, es un equipo de confianza para mí y me resultaba muy importante eso porque sabía que esto iba a ser un trabajo difícil con mucho para resolver. Estas personas de confianza son Valeria Narvaez en la coreografía, Rony Keselman en la música, Uriel Cistaro en el vestuario y Ro Lamas en la escenografía. Es gente con la que dialogo mucho, con la que me entiendo y con la que sé que vamos a avanzar en equipo.

¿Qué conceptos e imágenes fueron centrales durante el proceso de puesta en escena?

Nos basamos mucho en el cine. Toda la música la fuimos generando en relación con películas para crear los climas que necesitábamos. Rony [Keselman] hizo unas composiciones bellísimas para generar como si este personaje, Madame L., se creara sus propias películas con cada situación que se desarrolla durante la obra. También tuvimos que entender que la obra tiene mucha violencia y era una dificultad contarla porque está narrada desde un lugar humorístico. Quisimos trabajar con la música y la coreografía para no reforzar lo que ya está dicho y contar otras capas de lo que pasa.

¿Qué referencias fueron incorporadas para abordar el travestismo escénico?

Trabajamos el travestismo en el sentido de la cantidad de veces que Madame L. cambia de identidad, que se transforma en otros personajes, pero no es que pensamos en el hecho de ser una persona travesti. Nos ocupamos de entender qué era lo que le pasaba a este personaje. Fue algo muy natural. Por supuesto tenemos mil referentes del imaginario como el trabajo actoral de Urdapilleta, Tortonese y Batato Barea. El tipo de humor y de crudeza que maneja Copi es muy similar al de estos intérpretes alucinantes de nuestra historia. La literatura de Camila Sosa Villada, con su alto nivel de sensibilidad y de intimidad, también nos nutrió mucho. Además, el personaje travesti de la película El club de los desahuciados fue una gran inspiración porque comparte la fragilidad e inestabilidad constante con Madame L. A su vez, toda la obra del mismo Copi fue una referencia porque aborda personajes travestis, trans o drag.

Es muy interesante cómo Copi trabaja el travestismo de Madame L. No lo hace como un conflicto del personaje principal, sino en relación con la mirada del resto. Frente a su psiquiatra, quien la trata de hombre, intenta comportarse de forma masculina. Su madre también la trata de masculino y le dice que acepta que sea puto, aunque le hubiera gustado que saliera macho. Para Madame L. su identidad no es un conflicto, por eso tampoco lo fue para nosotros. Lo que abordamos fue el conflicto de tener que negar su identidad frente a otros personajes que la castigan por sus decisiones de vida.

agustina trupia

 

Le Frigo

Actúa

Manu Fanego

Dramaturgia

Copi

Dirección

Tatiana Santana

 

Teatro picadero - Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857

Domingos 16 h

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