TOMANDO COMO PUNTO DE PARTIDA EL ESTRENO (Y EL NOMBRE) DE SU ULTIMO TRABAJO LOOP, EL DIRECTOR ALFREDO STAFFOLANI ANALIZA LA TENDENCIA A LA REPETICION DE LAS FORMAS TEATRALES EN LAS NUEVAS GENERACIONES DEL OFF.
La idolatría es esa pulsión a buscar modelos exitosos, fantaseados y ajenos cuando los de nuestro alrededor fracasan. Nos identificamos con alguien “sin faltas visibles” y todo queda resuelto. Esto le sucede a Andrés con Guillermo Vilas en Loop, la nueva obra de Alfredo Staffolani (About the campo y La mecánica del sol). Pero esto es teatro y es el 2011, entonces si es Vilas, no será como ese tenista de cortos shorts blancos y vincha, sino como el músico ideólogo de Dr. Silva. Staffolani explica la génesis de esta inversión: “Yo primero quería que Andrés jugara al tenis y que tuviera un ídolo, dije: ¡Vilas! Me divertía encontrar el único fan de la música de Vilas, me fijé si encontraba otros y no hay. Todo el mundo sabe que sacó un disco, pero lo toman más como algo bizarro”. Con el autor de “Tú eres para mí” como fondo, Loop muestra el derrotero de este joven abogado que deambula entre personajes que convierten su vida en una cinta de Moebius: Alice, una mujer policía, que lo seduce en un operativo, lo deja y vuelve a aparecer; Isabel, una sexy empleada de cementerios, de amplia verborragia; finalmente su padre y el portero de su edificio, que niegan, a su manera, el rol que les ha tocado en suerte. Con este panorama a su alrededor, tiene cierta lógica que Andrés busque algún referente, algún punto de identificación sublime y lo encuentre en Vilas, aunque sea en el escenario con la escocesa arremangada metida dentro del jean. Con este signo la obra anuda tres sentidos distantes que se complementan entre sí: los ídolos como débil soporte imaginario, la figura de Vilas tomada como referente musical (que en la obra sólo vale algunos comentarios, pero que no se profundiza) y la distancia irónica de este último gesto que alude a las formas teatrales contemporáneas (este fanatismo es desde el principio imposible en sí). ¿Acaso la distancia irónica es la única forma de abordar cualquier tema? ¿Nada puede ser directo y estar exento de cinismo?
“No parece mal que una generación produzca cierto tipo de obras. Hablar de una generación es muy abierto. Siempre hay gente que se rebela, inclusive personas que trabajan de una manera parecida a la mía. No hay reflexión sobre el quehacer teatral y eso es peligroso. A veces se cree que hacer obras es hacer cosas rápido y fácil” –reflexiona Staffolani, volviendo paradójico su enunciado, e inmediatamente después se lanza a cuestionar las causas que provocan este tipo de representación–: “Hay en las obras cierto estilo de época, que va empujando el montaje ‘de alguna forma’, y esto tiene que ver con la formación y también esto de la ironía se da en la forma de producción de ciertos trabajos. Hay algo de la velocidad, se espera que las obras tengan un efecto antes que la obra esté, en ese lugar sí hay algo de la mirada. Ese espectador interno tiene que ver con lo que uno ve y aprendió, y las dos cosas son parecidas y tendenciosas. En todos los estudios son muy fundamentalistas, y si uno no tiene curiosidad, uno se vuelve así”.
Con una mirada hostil, Loop podría caer presa de la “repetición indefinida” de formas muy usadas por la nueva camarilla de teatristas, sin embargo en este caso, no parece que hubiera un ansia de pertenecer a ninguna élite, ni de ser agradable a una mirada vacía que espera lo mismo, sino más bien una sana patología personal. “En relación a la repetición –se confiesa el director– yo necesito hacer 10 obras iguales, para darme cuenta. Me veo repitiendo, pero depurando. Yo soy muy obsesivo, incluso sobre el error. Me doy cuenta claramente que me estoy equivocando pero lo repito hasta el infinito”. Finalmente entendemos que esta pieza nos habla de esto. Son las vueltas de un director que trata de escapar de sus límites generacionales y se busca a sí mismo en una espiral hacia adentro. Mientras tanto, sólo queda el loop…
Juan Ignacio Crespo
ELKAFKA ESPACIO TEATRAL
Lambaré 866 Capital Federal
Entrada: $ 50 y $ 40. - Jueves a las 21
Loop
Dramaturgia: Alfredo Staffolani
Intérpretes: Lizzi Argüelles, Juan Manuel Castiglione, Eduardo Peralta,
Dirección: Alfredo Staffolani
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