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BUENOS AIRES DE DIA.


Colgados en el llano

   
     

 



NO HACE FALTA VIVIR EN LAS SIERRAS PARA PRACTICAR ESCALADA. GRACIAS A LOS MUROS ALTISIMOS CON PRESAS DE RESINA QUE SE INSTALARON EN ALGUNOS CLUBES DE LA CIUDAD, LA PRACTICA DE ESTE DEPORTE DE MODA TAMBIÉN ES POSIBLE EN LA PLANICIE PORTEÑA. 

¿Por qué subir montañas? “Porque están ahí”, cuentan que respondía el montañero inglés George Mallory, desaparecido en 1924 al tratar de hollar por primera vez la cima del Everest. Pero, ¿y si acá no hay montañas para subir? Ningún problema, se inventan y asunto arreglado. Así hicieron, allá por la década del 50, miembros del Club Andino Buenos Aires hartos de la imposibilidad de practicar la escalada en Capital Federal por la lejanía de naturales y verticales muros de roca. Adaptación deportiva del espiritual proverbio “si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”, un grupo de andinistas aprovechó por entonces el ladrillo de las paredes y la chimenea de una destilería de alcohol abandonada en Escobar para ejercitarse los fines de semana. “Eso nos valió el sobrenombre de ‘ladrilleros’, que nos dieron los franceses que habían escalado la pared sur del Aconcagua, sorprendidos de la destreza de nuestros escaladores entrenándose en la vertical absoluta”, recuerda el socio vitalicio Julio Corradi en la página del CABA en Internet.
Después de probar y descartar también los taludes de la avenida General Paz, la entidad montañera y el Gobierno de la Nación impulsaron en 1982 y tras conocer unas modernas instalaciones deportivas en Alemania, la construcción en Buenos Aires de una palestra de cemento recubierta de lajas de piedra natural. Y en el predio del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) de Núñez continúa la mayor palestra de América, con una superficie de 2.400 metros cuadrados, para escalar en plena y plana ciudad rioplatense. Aunque allí sólo pueden acceder miembros del Centro Andino tras superar unas pruebas técnicas, la ciudad ofrece otras opciones para iniciarse o progresar en la escalada sin el peligro de antaño, sobre fábricas en desuso o muros en construcción a la espera de disfrutar de la actividad en la pura naturaleza.


Por ejemplo, la palestra Punto Cumbre en el gimnasio Megatlon del Club Ateneo de la Juventud, perteneciente al Sindicato de Comercio y ubicada a dos cuadras del Congreso de la Nación. Inaugurada a finales de 2009 por iniciativa de dos socios y amigos, Rodolfo Aguirre y Demian Delgado, con la experiencia de una licenciatura en Educación Física y más de un decenio como escaladores, la instalación cuenta con alrededor de 4.000 presas de resina para simular todo tipo de piedras sobre planchas de madera con una superficie de 300 metros cuadrados. Allí se puede practicar escalada deportiva hasta una altura de 10 metros o en bloque (boulder), una modalidad de trayectos cortos e intensos a escasa distancia del suelo sin más elementos de seguridad que una mullida colchoneta.
Precisamente, Rodo Aguirre se apresura a eliminar de la escalada la etiqueta de peligrosa gracias a los avances experimentados en materiales y técnicas durante las últimas décadas, por lo que tiene un “riesgo de lesiones tan moderado como jugar al fútbol o al tenis, algún esguince de tobillo, y pará de contar”. Y aprovecha, de paso, para romper también los tópicos del montañero forzudo, del deporte difícil o del material caro. Más que potencia se requiere elasticidad, equilibrio y concentración. Trabajan mucho las extremidades pero también el tronco y, sobre todo, la cabeza. “Te concentrás tanto que desconectás y olvidás un día malo. El objetivo no es sólo ganar o llegar, la escalada se nutre de pequeños retos que permiten una progresión paulatina, rompen tabúes y evitan la frustración”. Total, tan sólo se necesitan ganas para escalar con cualquier ropa y calzado deportivo, aunque también se puede alquilar todo el equipo (arnés, cuerdas y zapatillas) por 18 pesos. Una jornada cuesta 24 pesos, por 155 se paga el mes completo o bien se abonan 350 por un curso de iniciación o de perfeccionamiento. Punto Cumbre cuenta con alrededor de 60 socios de todo tipo de edades, desde los 6 hasta los 60 años, pero con un perfil común: “Es gente inquieta e inconformista”. Y, además, “la escalada alienta el compañerismo, la peleamos mucho para que todo el mundo esté cómodo y somos como una gran familia”. En vertical, claro, y siempre hacia arriba.

Texto y fotos: Armando Camino 

Punto Cumbre
Riobamba 165
Lunes a viernes, de 16 a 22h
Martes y jueves, de 9 a 14h
Sábados, de 10 a 20h
+54 (11) 4372-1106/3292
http://puntocumbre.com

Palestra Nacional
de Andinismo
Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard)
Crisólogo Larralde 105
Lunes a domingo, de 8 a 22h
+54 (11) 4381-1566 www.caba.org.ar



 
     
 
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