| |
muscari manía

JUAN CRESPO FUE A VER LA ULTIMA OBRA DE JOSE MARIA MUSCARI Y ANALIZA LO QUE PARA EL ES UN ENIGMA. ¿POR QUÉ MUSCARI ESTRENA SIN PARAR?
Hace poco más de 10 años, José María Muscari llegaba a la calle Corrientes con Mujeres de carne podrida. La obra era un disparate pero era excelente y meticulosa. El espectador era obligado a ubicarse a los costados de una pasarela, todo sucedía en aquel rectángulo y en el resto de los espacios de la antigua sala Templum. El director creció y creció, trabajó con actores del off, del on, de la televisión, de prestigio; hizo tragedia griega, lucha entre mujeres, biodramas, autobiografías varias, todo lo que quiso y pudo, todo al mismo tiempo. Pero entre tanta productividad y diversidad hay algo que no cierra. Este director pop se convierte en un enigma ¿Qué busca Muscari estrenando sin parar?
Fuego entre mujeres, su último trabajo, es la autoremake de una obra anterior, Piel de chancho, donde María Aurelia Bisuti volvía a las tablas. Ahora es el turno de Irma Roy. ¿Era necesario reestrenar ese espectáculo con otro nombre y con otra actriz protagónica? La respuesta es no.
La presencia de Roy no aporta demasiado, las situaciones son las mismas – salvo por la inclusión de Sandro como soundtrack – y la puesta es más lavada que su antecesora, donde los conflictos sexuales llegaban a zonas un poco más trágicas. A pesar de esto, no falta en Fuego entre mujeres las citas favoritas del director: el sexo, lo escatológico y las referencias a la cultura popular. Pero todo queda en el plano de la cita, de su simple enunciación. Para Muscari los temas se agotan una vez que se plantean, y esto no es porque “no sepa”, “no tenga talento” o “sea grasa”, él aunque los geniecillos que lo miran con desdén digan esas cosas por lo bajo, no es nada de eso. Lo que ocurre es que estos conceptos u otros en el teatro merecen bastante reflexión, pero Muscari no puede tenerla, la reflexión es una actividad que exige un tiempo que él no tiene y puede que no tenga jamás, sencillamente porque es un adicto. Después de comprender esto cualquier crítica destructiva hacia su poética, su estética o su supuesta liviandad, dejan de tener efecto. ¿Pero adicto a qué? Al teatro, a estar en situación de teatro, ya sea escribiendo, repartiendo volantes, ensayando o mandando mails ofreciéndo un 2x1. Un adicto que siente que tiene que abarcar mil proyectos y no apretar ninguno. Un adicto que no mide las consecuencias –ni de sus actos ni de sus obras– que va detrás de la repetición del nuevo goce sin más. No importa el resultado, importa el estar haciéndolo, importa estar ahí. Y en el caso de Muscari es una adicción de larga data, que con el tiempo tuvo un crecimiento exponencial, estrenando tres y cuatro obras por año como mínimo. Es una adicción que comparte con sus amigos, que se suben al trip con él y montan por ejemplo, Auténtico, un quilombo escénico hecho para ellos mismos –tanto es así que por pudor pasaban la gorra–.
Sin querer echar un manto de moral, quizás este enrosque adictivo de Muscari le haga perder su cualidad de puestista y director que se empantana entre tanto barullo de obra tras obra. ¿Lo arengamos a seguir y que “muera en la de él” o le pedimos urgente rehab? Ni una ni otra.
En estas épocas donde los hombres dejan sus adicciones y caen detrás de sí mismos tornándose aburridos y transparentes, no queremos que Muscari deje de ser quién es y haga adaptaciones de Sarah Kane para bajonearnos la salida del fin de semana. Estaría bueno que en su próxima obra El Anatomista, se tomara un tiempo más exclusivo y relajado. Que tenga el autocontrol, como en los tiempos de Mujeres de carne podrida, para sacar del texto algo más que un par de chistes fáciles o situaciones de auto referencialidad gay dignos de los años ochenta. Los espectadores no merecen algunos malos viajes.
Juan Crespo
____________________________________________________
DERECHO A REPLICA
Respuesta de José María Muscari a la nota Muscari manía, de Juan Crespo.

Muscari 2010.
Enero: estrenó Fuego entre mujeres con Irma Roy, Dalma Maradona y Mónica Salvador, en el teatro Tabarís, remake de su obra anterior Piel de chancho, con excelente repercusión de crítica especializada y de público, aún en cartel; www.fuegoentremujeres.blogspot.com. Febrero y marzo: ensaya y escribe próximos proyectos. Abril: estrena El anatomista en el teatro Regina, la novela best seller de Federico Andahazi, con Alejandro Awada, Antonio Grimau, Walter Quiroz, Sofía Gala, Romina Ricci y Alejandra Rubio; www.teatroelanatomista.blogspot.com. Mientras, en Santiago de Chile sube a escena En la cama con elenco chileno, obra de su autoría. Mayo: debuta como actor en el circuito comercial con Speed The Plow, de David Mamet, junto a Gerardo Romano y Mónica Ayos, con dirección de Marcelo Cosentino. Junio: estrena Julio César, adaptación propia de la obra de William Shakespeare, en el teatro Maipo con Moria Casán, Norma Pons, Mónica Villa y gran elenco. Julio: ensaya y escribe próximos proyectos, y posiblemente reestrene Escoria, la primera obra de Muscari que emociona hasta las lágrimas. Agosto: estrena Feizbuk en la Ciudad Cultural Konex, gran apuesta de su autoría que, con siete elencos diferentes, cada noche será representada por diversos actores del on y del off; actores ya conocidos y otros surgidos de casting; una única obra que será reinterpretada cada noche con multiplicidad de lecturas sobre la red más famosa de exposición virtual, con 50 actores involucrados; un verdadero maremoto teatral. Septiembre, octubre y noviembre: escribe próximos proyectos. Diciembre: se toma vacaciones, festeja Navidad y Año Nuevo con su familia y amigos.
2011.
Enero: estrena en Madrid En la cama y Shangay con elenco argentino. En etapa de escritura: Tres mitades (una obra sobre la vulnerabilidad del amor, pensada para Natalia Oreiro), Loba (una obra sobre el universo de la prostitución femenina), Dureza extrema (una obra sobre el poder y el maltrato, escrita en conjunto con Mariela Asensio) y Caperucita Negra (un musical erótico sobre el famoso cuento, escrito en conjunto con Bernardo Cappa, pensado para Luciana Salazar, ¡Luly Pop!).
Moraleja subyacente para Juan Crespo: mi arte es mi medio de vida; el panadero hace pan, la empleada doméstica limpia, el profesor enseña, la presidente gobierna, y cada uno vive de su sapiencia. A la hora de la verdad, la vida es simple: zapatero a tus zapatos, y Muscari a su teatro, que le permite vivir y además lo hace feliz, cosa difícil en la sociedad que vivimos. José María Muscari
Nota de la Redacción.: este texto y la fotografía fueron publicados a pedido de José María Muscari como derecho a réplica. Se deja constancia de que en nada contradice o rectifica la nota de Juan Crespo a la que se refiere.
|
|