talento sobre la mesa
GALILEO, SOBRE LA MESA DEJA EN CLARO QUE PARA ENTRETENER A LOS NIÑOS NO ES NECESARIO SOLO APELAR A CANCIONES PEGADIZAS O A PAYASOS GRITONES. EL GRUPO AD HOC ENTREGA UNA CUIDADA Y ESTUPENDA OBRA QUE RECUPERA LA TRADICION DEL TEATRO POLLOCK.
Lo que queda después de ver Galileo, sobre la mesa es tanto que es muy difícil contarlo en esta nota. Una de las sensaciones que deja la obra es la de nostalgia. Intenta rescatar un recurso que se perdió o que quizá nunca se difundió lo suficiente (al menos acá en la Argentina), el del teatro de Pollock. Una variante del teatro de títeres, ideal para el género infantil.
Son muchos los modelos testeados que se adaptan muy fácilmente a la platea en cuestión. En la cartelera sobran los musicales, los espectáculos de circo, las puestas de teatro participativo, las obras de títeres de mesa. Sin embargo, casi no se ve este teatro de juguete que propone la compañía Ad Hoc, que hace una maravillosa puesta y nos invita a conocer el detrás de escena, una vez que se cierra definitivamente el telón.
El teatro de papel nació con Benjamin Pollock en el siglo xix. Este buen hombre vendía en Londres escenarios de papel que costaban un penique si estaban en blanco, o dos, si estaban pintados. A partir de allí el teatro de juguete se volvió cada vez más sofisticado e incorporó otros materiales como cartón y madera. Hoy un teatro de juguete en la tienda virtual de Pollock puede llegar a costar 90 euros. Pero con un poco de ingenio y conociendo la técnica, también se puede intentar la creación en casa. De hecho al retirarse de la sala, los espectadores se van con la revista de ciencia Nautilus, que edita el Rojas, y una plancha de figuritas para armar un teatro de juguete.
Galileo, sobre la mesa apuesta a despertar la curiosidad por este arte. Cuando termina la función, en la sala Biblioteca del Centro Cultural Rojas se encienden las luces y los espectadores cruzan el límite entre la platea y el escenario, para ver justamente qué pasa en este pequeño teatro. En esta ocasión, el teatrino es de madera y funciona con ranuras y guías por las que se mueven los personajes y los objetos. Así se entiende cómo navegaron las góndolas por los canales venecianos, o cómo, de repente, Florencia se colmó de ratas; todo eso fue posible con sólo sacar y poner una varilla que tiene esos objetos pintados en uno de los extremos. Parece simple, pero sin dudas la destreza del titiritero es fundamental a la hora de coordinar el texto, los cambios de escena y la entrada y salida de los personajes.
La adaptación de Leben des Galilei de Bertolt Brecht se cuenta en siete actos, cada uno, obviamente, con su decorado propio. Todo comienza en Padua, en la habitación misma de Galileo. Aunque la obra en realidad se inicia en Buenos Aires, con el narrador que nos introduce al género del teatrino y a la puesta en sí, que él mismo vio en Cesena. Lo que sigue será la reproducción más fiel posible de aquel espectáculo. Y ese es sin dudas el gran acierto de los realizadores: tomarse constantemente la licencia de interpretar a los personajes que están dentro de la caja de madera, y a la vez, dirigirse al público como narradores. Todo esto sin usar el recurso frío de la voz en off, sino con la cuota de realismo que le imprime el actor, dirigiéndose a la platea con gestos y ademanes.
En algunos pasajes, los titiriteros se atreven a desterrar los personajes de las pequeñas dimensiones del teatro, sacándolos de contexto, desnudándolos ante el público, sin una estructura que los sostenga. Así, esas varillas largas con figuritas pintadas en sus extremos dialogan en la intimidad del mundo exterior, haciendo partícipe a la platea de una charla privada.
Otro de los logros de Galileo, sobre la mesa es tratar con criterio temas como la ciencia, la posición hermética de la Iglesia, la figura del Papa, y demostrar que no hay contenidos prohibitivos para los chicos, sólo hay que saber transmitirlos.
CECILIA CAMPOREALE
Galileo, sobre la mesa
C. C. Ricardo Rojas. Avda. Corrientes 2038. $15. Sábados 7, 14, 21 y 28 a las 19.30 en la sala Biblioteca. Sacar las entradas en la semana, por capacidad reducida (30).
Realización: compañía Ad hoc
Elenco: Isadora Plateroti, Eduardo
Scardino, Horacio Tignanelli
Escenografía, personajes y arte final: Pablo Bolaños
Musicalización: selección musical de “Wonderwall”, de George Harrison
puesta y dirección: Horacio Tignanelli
OBLIGATORIA
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