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>TEATRO.

tanto por venir



MI VIDA DESPUES, DE LOLA ARIAS, PONE EN ESCENA A JOVENES NACIDOS EN LA DECADA DEL SETENTA CUYAS VIDAS FUERON ATRAVESADAS POR LOS HECHOS POLITICOS DE LA DECADA. EN ESE COLLAGE DOCUMENTAL APARECE UNA GENERACION TOMANDO LA VOZ.

Lola Arias volvió a escena con Mi vida después, última expresión de la serie Biodrama del Teatro Sarmiento, y primer eslabón de algo por venir. Porque mientras que en la obra la década del setenta es recuperada sin el sesgo nostálgico de un período trágico pero heroico y sin la solemnidad que la temática suele demandar, estrecha lazos con un tiempo futuro. En donde una nueva generación de hijos, nacidos en la década del 70 y principios de los 80, tras recomponer y representar sus historias fragmentadas por el tiempo y la violencia, intentan comprender algo de su porvenir. Un cruce temporal planeado en escena y transitado por los límites que definen a la ficción como distinta de lo real.
Arias despliega sobre el escenario un mecanismo generador de teatralidad que se manifiesta en un sinfín de ideas, siempre al servicio de los actores-personajes y sus historias: momentos coreográficos de precisión, ropa usada cayendo desde la oscuridad, extáticas secuencias musicales (y bellísimas canciones), películas familiares en súper 8 y películas filmadas y transmitidas en simultáneo. Esta mixtura discontinua de recursos se convierte en el sostén ideal y vertiginoso sobre el cual se apoyan los relatos, que contienen en sí mismos una fuerza emotiva irrebatible. Pero más allá de eso, Mi vida después es la obra en la que Mariano y Moreno Speratti, Blas Arrese Igor, Liza Casullo, Carla Crespo, Vanina Falco y Pablo Lugones, mientras dialogan con temas tan sensibles como la militancia de los 70, la apropiación de bebes, la obediencia debida cotidiana, la guerrilla y el exilio, devienen en personajes irremplazables. Donde sus propias historias son recuperadas y actualizadas en vivo por el ineludible presente de la representación teatral. Sin esos actores no hay obra, porque son su causa y su razón. Noche tras noche, reconstruyen su propia vida haciendo ficción de si mismos, Carla Crespo reflexiona: “Como actriz, siento que Mi vida después me propone un trabajo diferente a la “composición de un personaje”, pero que no me evita los bretes que toda situación escénica implica. Lo personal, una vez que es discutido en términos escénicos, editado, y repetido tantas veces, se vuelve material y pasa a tener sus reglas de representación, alejadas de la catarsis pura o del relato espontáneo. Eso sí…es la primera vez que tengo que tratar de contener algo de la emoción que se filtra al leer determinados textos, en vez de tratar de convocarla”.
Del propio entramado del que se compone la obra, hecho de historias personales contadas con todo el valor y la potencia emocional de lo real junto con los múltiples recursos escénicos desplegados en escena que tensan la red hacia la ficción representacional, nace un sentido casi involuntario. Que emociona por ser responsabilidad de todos y de ninguno en particular. Y capaz porque la obra muta en una especie de organismo vivo tomando decisiones autónomas sin pedir permiso a sus protagonistas y por lo tanto provoca consecuencias inesperadas: una generación se constituye sobre el escenario. Con sus límites, sus diferencias, y sus particularidades de época. No hay grandes relatos. Cada uno y todos están hechos de recortes, restos de la memoria, retazos de lo real. Una generación que encontró la manera de suturar la distancia que los separa de aquellos actos heróicos o funestos de una época en la que sus padres fueron protagonistas. Ese relato polifónico, de historias personales actualizadas en texto dramático, culmina en una única voz, la voz de una generación. El grito catártico de Vanina Falco, síntesis final de lo plural, desgarro de una generación fragmentada, que se mira a si misma. Reconociéndose.

Gabriel Zayat

MI VIDA DESPUES
Teatro Sarmiento.
Sarmiento 2715
Jueves a domingos a las 21. $20 y $35

Dramaturgia: Lola Arias
Actuan: Blas Arrese Igor, Liza Casullo, Carla Crespo, Vanina Falco, Pablo Lugones, Mariano Speratti, Moreno Speratti da Cunha
Música: Ulises Conti
Coreografía: Luciana Acuña
Dirección: Lola Arias

 

 

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