Largaron Blatt y Ríos
Con Los sueños no tienen copyright, de Cecilia Pavón, y Yo era una mujer casada, de César Aira, se lanza un nuevo sello que, para muchos, será garantía de buena lectura: se llama Blatt & Ríos y está dirigida por Damián Ríos –uno de los editores más interesantes del mundillo local– y por Mariano Blatt, autor de los recomendables libros de poemas Increíble y El niño de oro. De tiradas pequeñas con la posibilidad de imprimir a demanda y un especial cuidado en las tapas (cada una de ellas está basada en una obra de arte o una fotografía de autor), habrá que buscar los ejemplares de Blatt & Ríos en el circuito de librerías que le dan espacio a la edición independiente (La Internacional Argentina, Eterna Cadencia, Purr, Otra Lluvia, Cobra).
El volumen de César Aira viene a completar una trilogía junto con Yo era una chica moderna y Yo era una niña de siete años, editados por Interzona, el desaparecido sello que también había estado a cargo de Ríos. “Yo era una mujer casada, y sufría por serlo. Como tantas otras antes y después que yo, tuve mala suerte en el matrimonio. Me había casado con un verdadero monstruo.” Así comienza la última entrega de esta saga delirante del escritor de Coronel Pringles, que a pesar de las críticas por su producción seriada e incontinente, siempre da ganas de seguir leyendo.
Los sueños no tienen copyright reúne gran parte de los cuentos que Cecilia Pavón publicó a lo largo de estos años en diferentes libros, a los que se les suma tres relatos que permanecían inéditos. Relatos ágiles y divertidos, con un sutil manejo del patetismo y la ironía, como si provinieran de una voz en apariencia inocente. No es casual que este libro haya sido publicado junto con el de Aira: existe un diálogo entre ellos, literal. Quienes lean con atención el comienzo de Yo era una mujer casada, citado más arriba, y el del cuento Durazno reverdeciente II, podrán comprobarlo.
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