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A cargo de tres poetas, la Colección Epoca propone reunir textos en torno a la producción poética local de las últimas décadas. Una buena manera de recuperar la voz de una generación que se suele pasar por alto: la de los nacidos en los ’40.
Lo que llevó a los poetas Javier Adúriz, Rafael Oteriño y Santiago Sylvester a lanzar la colección de ensayos Epoca, por Ediciones del Dock, fue una suerte de hueco. Un paréntesis que, según ellos, se había cerrado en torno a la obra poética de su generación, los nacidos en la década del ’40. Y en lugar de prolongar la queja o la percepción de invisibilidad en esos largos encuentros que suelen tener cuando los tres coinciden en Buenos Aires (Oteriño es marplatense y Sylvester pasa buenas temporadas en España), se propusieron completar el vacío a partir de la reflexión y la relectura: acaban de publicar El verso libre, con textos propios y de Aulicino, Andruetto y Moisés, entre otros, y Giannuzzi, compilación de reseñas y artículos sobre el poeta fallecido en 2004, a cargo de Jorge Fondebrider.
¿Por qué se pasó o se pasa por alto a esta generación? Para Oteriño, quizás la respuesta esté en el contexto en el que él y sus compañeros empezaron a escribir: “Era una época en la que todavía estaban vivos los ecos de la poesía neorromántica, el surrealismo se hacía oír bajo el escudo de la vanguardia y, sobre todo en Buenos Aires, se insinuaba una poesía de protagonismo social. En medio de ello, nuestra generación –que algunos catalogaron como del ’70, acaso por la tradición de otorgar decenios a cada generación– bebió de todo ello pero no se ajustó estrictamente a ninguno de sus cánones; es decir, quiso ser moderna pero sin sujeción a ismos y escuelas. Javier Adúriz ha dado a este fenómeno la catalogación de “posclásicos”, y creo que es un acierto por la potencia que despliega”.
–¿Creés que los poetas locales no suelen reflexionar sobre lo que producen?
–Sí, hay poca reflexión desde el lado de los poetas. No así desde los ámbitos académicos y universitarios. Lo cual es lógico, ya que unos están destinados a escribir y son los otros los llamados a reflexionar. Pero ocurre que la reflexión sobre la poesía no puede estar separada de la praxis, y siempre es hondo, revelador y potente lo que puede decir el poeta sobre este fenómeno universal (la poesía) que no sabemos si es arte, fuente de conocimiento o expresión antropológica.
–¿Por qué lanzaron la colección con ensayos sobre el verso libre? ¿Es un tema que se puede seguir abordando en el siglo XXI?
–Porque así surgió, propuesto por Adúriz, que es un gran motor de ideas; ahora, ya publicado el volumen, comprendemos que el tema era por demás rico, porque ha obligado a recorrer poéticas, la impronta de la historia y del presente en la creación, los componentes musicales del verso; en fin, la génesis y práctica de la poesía misma.
–¿Cuál fue el criterio de selección de autores?
–Para este volumen el criterio fue, en principio, de corte generacional. Pero rápidamente vimos que la norma se desbordaba y así fuimos un poco hacia arriba: alguno de los partícipes nació en los albores de los ’40, mientras que otros ya son de los ’50. Evidentemente, los números y el excesivo orden no forman parte del venero de la poesía. Lo que sí puedo decir es que procuramos que la selección en este caso –y también en los próximos volúmenes– fuera representativa del país entero. Así verás que hay autores de Salta, Tucumán, Córdoba, Buenos Aires provincia y Buenos Aires ciudad, Chubut, etcétera.
–¿Y por qué eligieron a Gianuzzi como primer autor de la colección? ¿Qué lugar creés que ocupa en la poesía argentina actual?
–En primer lugar, porque es el último gran poeta nacional. Luego, porque fue unánimemente nuestro amigo, y asimismo, porque las generaciones más jóvenes también lo han descubierto y, de tal modo, su presencia y su poesía han venido a dar nuevos aires a la poesía argentina, poniendo fin a los amaneramientos, a las retóricas al uso, y volviendo la mirada a la calle, a la historia, al país, a la época, a la cultura.
–¿Qué otros títulos tienen pensado publicar?
–Ahora, para fin de año, vienen Dificultades de la poesía y Diario de un libro, de Alberto Girri (este último es un singular libro en el que el autor relata, día a día, la génesis de uno de sus libros de poesía; como tal está recorrido de reflexiones sobre el acto de escribir, sorpresas, hallazgos, tropiezos, descubrimientos. Para el año próximo, ya hemos puesto en marcha (es decir, estamos invitando a los autores) a reflexionar sobre la música de la poesía y, paralelamente, hemos de publicar un volumen de estudios sobre la poesía de otro poeta singular: Héctor Viel Témperley.
–¿Por qué creés que la poesía, siendo comercialmente marginal, hoy genera mucho más material y más autores que la narrativa?
–Porque está más estrechamente pegada a la vida: no busca entretener ni distraer, no asegura prestigios ni cargos oficiales; es intensa, original, de mensajes veloces como flechas. Al cabo, tiene la virtud de hacernos personas; es la paciente, ininterrumpida y más formidable escuela de construcción de la persona, en la medida que nos arroja a lo que somos: el misterio de ser, al mismo tiempo, existencia y espíritu, tradición y aventura, casa y cielo.
Fernanda Nicolini
El verso libre y Gianuzzi (reseñas, artículos y trabajos académicos sobre su obra).
Colección Epoca, Ediciones del Dock
+ info: deldock.com.ar
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