>TEATRO/ CRÍTICAS.OBRA: CATEDRAL - OBRA EXACTAMENTE BAJO EL SOL
mundos gigantes, personajes pequeños

ACTOR, DIRECTOR, DRAMATURGO, MARTIN FLORES CARDENAS TIENE, EN ESTE MOMENTO, DOS OBRAS EN CARTEL: CATEDRAL Y EXACTAMENTE BAJO EL SOL. ACA HABLA SOBRE SUS INFLUENCIAS, RAYMOND CARVER Y POR QUE PREFIERE DIRIGIR QUE ACTUAR O ESCRIBIR.
Conversar con Martín Flores Cárdenas es como estar ante sus trabajos teatrales: el tono cálido y a la vez austero, el ritmo sereno, los silencios que vienen a completar las palabras, y una capacidad de convencimiento que, por lo sutil, sospecho ha de nacer de su propia convicción. Se formó como actor con Laura Yusem y Elvira Onetto, con Mauricio Kartun y Alejandro Tantanian en dramaturgia, y también con Yusem en dirección. En 2003 debutó como dramaturgo con Exitus, en la que actuaba junto a Chendo Hortiguera bajo la dirección de Onetto. Ya entonces (con 23 años) revelaba en esa pieza una particular, íntima e intensa mirada. Y siguió por ese camino, aunque no por el de la actuación: “A mi me importa mucho cómo se ve el trabajo, y actuando no puedo ver, por eso no creo que vuelva a actuar. Además, no me considero interesante como actor”. Nos queda, pues, el dramaturgo y director, en cuyo haber ya cuenta con Cuarto creciente (2005) y Marinero (2007). Y este año se lanzó con dos obras, Catedral y Exactamente bajo el sol.
CATEDRAL
“En un viaje comencé a leer De qué hablamos cuando hablamos de amor, y no pude parar hasta terminar el libro. En el resto de las obras de Raymond Carver descubrí mecanismos en su escritura que me interesan para escribir, además de que me siento muy afín con su mirada, puesta en la sensibilidad del ser humano. Me conmueve cómo escribe, escueto, limpio, simple; eso me seduce mucho”, explica Flores Cárdenas. Antes de comenzar la función de Catedral, los actores están charlando en un rincón del escenario. Toman sus lugares, y Matilde Campilongo y Rafael Cejas comienzan a relatar una anécdota: un amigo de ella, ciego, vendrá a visitarla tras haber pasado muchos años contactándose a través de sus voces grabadas en cintas. La gris medianía de la vida de ella se ilumina con el recuerdo y la cercanía del amigo, mientras que para su marido, básico y no menos opaco, la irrupción del invitado es el advenimiento de una molestia, si no una amenaza. Chendo Hortiguera es el ciego que luego llega de visita, y asume su rol desde la acción. Este doble registro parece señalar la profunda diferencia entre el matrimonio, al que le sucede la vida, y el ciego que, sin más luces que aquellos, vive su vida. “Carver y su mujer recibieron a un ciego en su casa. Ese dato me hizo reparar en que ahí, más que personajes, hay personas, y empecé a tener otros cuidados.”
DE MAESTROS Y OFICIOS
“Cuando descubrí a Carver no sabia qué era lo que me conmovía. Escribiendo, lo supe: las imágenes. Es que la mirada segmentada que traía de la escuela me hacía pensar entonces que teatro era lo que escriben Beckett o Gambaro, pero luego comprendí que Carver también es teatro.”
-¿Tenés otras influencias?
Del cine de David Lynch aprendí a valorar su rigor estético y una cuestión intuitiva que me lleva a definir que algo sea así aun sin saber por qué. Y observar pinturas, porque en la contemplación descubro el equilibrio, y lo que construyo en un escenario es una composición plástica: ese actor ahí parado durante un segundo, en ese segundo compone un cuadro. En esto, admiro mucho a Edward Hopper.
-¿Y de la escena porteña?
-Uno de los pocos que tienen mucho rigor y un mundo propio, y que siempre me provoca algo cuando veo un trabajo suyo es Daniel Veronese: nunca me es indiferente lo que hace.
-¿Qué rol preferís: dramaturgo o director?
-Creo que la dirección es lo que me sale más naturalmente. Cuando estoy escribiendo, confío mucho en que puedo dejar algo sin resolver porque sé que cuando pase al ensayo le voy a encontrar la vuelta. En la dirección me siento muy cómodo, y el trabajo con los actores me encanta. Pero escribir, aunque lo disfruto mucho, me cuesta más. Quizás es que también soy más exigente escribiendo. A mí me hace falta trabajar el texto primero, por más que después lo modifique; pero juntarnos y ver qué pasa con los actores sería para mí algo muy extraño.
EXACTAMENTE BAJO EL SOL
“Silvina López Medin, la autora, es amiga mía, y quería que yo la dirigiera. Cuando ganó el premio del Instituto Nacional del Teatro, nos propusimos hacerla y, sin hablar más nada, comenzamos a trabajar. Ella quería que Francisco García Faure hiciera el papel del joven; en cuanto a la madre, nadie mejor que Alicia Palmes, con quien ya había trabajado en Cuarto creciente y nos entendemos muy bien. Y cuando se cae la actriz con quien venía ensayando para la hija, en el estreno de Marinero apareció Flavia Sinsky.” Parece que todo se dio como deseaban, al contrario de lo que sucede en la obra, donde los deseos no llevan sino a la infelicidad. Madre e hija reciben en su casa a un pariente que vive en otro país, quien despierta en ellas incontenibles pasiones que apenas van dejando aflorar en la inevitable lucha que establecen por ganar su favor, su consideración, al menos su mirada. El deseo silente, apenas revelado, genera tensiones que ellas también pretenden ocultarse mutuamente. El, en tanto, piensa en sus canciones, disfruta de los cuidados que le dedican, pero no se detiene en lo que provoca. “Exactamente bajo el sol –completa su director– es lo primero que dirijo con estructura más de obra: hay una situación muy clara, los conflictos, las fuerzas, todo es claro. Y si querés, tiene un principio, un nudo y un desenlace.” En la charla, Martín Flores Cárdenas citó a algunos grandes nombres de la cultura norteamericana como Carver, Lynch y Hopper. Sin embargo, su teatro me evoca irremediablemente al cinematógrafo de Robert Bresson: esos mundos que, sin salir de un escenario mínimo, resultan gigantes a fuerza de ahondar lo íntimo y se construyen fibra a fibra, emoción a emoción. Con esa dedicación podemos confiar en que siempre (como le dice el ciego al hombre en Catedral) “va a salir algo lindo”.
LUCHO BORDEGARAY
OBRA: CATEDRAL
La Sala de Arriba Guatemala 4778. 4545-9512 Vie. 22 hs. $ 20.
INTERPRETES: Chendo Hortiguera, Matilde Campilongo y Rafael Cejas.
DRAMATURGIA Y DIRECCION: Martín Flores Cárdenas.
CALIFICACION:
HAY QUE VERLA
OBRA:
EXACTAMENTE BAJO EL SOL
Teatro del Pueblo Av. Roque Sáenz Peña 943. 4326-3606 Vie. 23:30. $ 25. DRAMATURGIA: Silvina López Medin.
INTERPRETES: Alicia Palmes, Flavia Sinsky y Francisco García Faure.
DIRECCION: Martín Flores Cárdenas.
CALIFICACION:
ESTA BIEN
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TEATRO / CHICOS
"los títeres son bichos que se revelan"

BULGARA DE NACIMIENTO, PERO ARGENTINA POR ELECCION, ANTOANETA MADJAROVA, TITIRETERA, ES LA DIRECTORA Y COFUNDADORA DEL GRUPO KUKLA. DURANTE JULIO PRESENTAN SU NUEVA OBRA EL INVENTO TERRIBLE, SEGUNDA EXPEDICION, MIENTRAS PLANEAN LA EXPOSICION POR LOS 20 AÑOS DEL GRUPO.
Su nombre la delata: Antoaneta Madjarova no nació en Argentina, sin embargo puede camuflarse como una porteña más. A pesar de que su castellano desliza un leve acento búlgaro usa expresiones muy locales como “es un quemo” y “no come cualquier verdura”. Su segunda casa –el Centro Cultural de la Cooperación– queda a no más de cuatro cuadras del Obelisco. Allí casi todos los habitués la conocen bien, se le acercan, la saludan con amabilidad. Ella es la coordinadora del área infantil del CCC, donde se pasó todo el día trabajando en su último proyecto: la muestra de los 20 años del grupo Kukla, del cual es cofundadora y directora. Además tiene en la cabeza las funciones de El invento terrible, segunda expedición en la sala Solidaridad y la reposición de Calidoscopio en el IFT durante las dos fatídicas semanas de vacaciones de invierno. Son las seis de la tarde y ya no quiere saber nada de cafés pero sí de historias que tienen que ver con su formación y su país natal. El grupo Kukla –en español significa muñeca– se originó en Bulgaria cuando en 1988 nació su hijo Nicolay. Antoaneta y Krasimir Gospodinov, su esposo por ese entonces, crearon una compañía de teatro de títeres y además hicieron su primera obra: Cuentos de la fantasía. En 1991 vinieron a la Argentina para presentarla en el festival “Con ojos de niño”. Y a partir de allí, esta pareja de titiriteros –ambos recibidos, tras cuatro años de intenso estudio, en la Facultad de títeres de la Universidad Nacional de Teatro y Cine de Sofía– decidió que en este país de Sudamérica podría explotar al máximo todo lo que había aprendido en Bulgaria. -¿Qué te atrajo de Argentina para querer instalarte? -Nos pareció un país atractivo porque había muchísimos chicos, veíamos que había muchas perspectivas para hacer una proyección de teatro de títeres amplia. Nos pareció que por nuestra formación, acá podíamos de-sarrollarnos de una manera espectacular y formar gente joven mezclando los dos métodos de enseñanza: el europeo, que es tradición nuestra, y la tradición argentina. Y de esta mezcla surgieron un montón de cosas interesantes. De hecho los dos muñecos protagónicos de El invento terrible están hechos en Bulgaria. A mí me divierte mucho trabajar nutriéndome de las dos culturas. Otra de las cosas fue el público. El espectador argentino la tiene muy clara, tiene un criterio que a veces está más avanzado que el de los mismos artistas, no come cualquier verdura. Hay un público que lleva a sus hijos al teatro regularmente, a conciertos, a ver películas, muestras de artes plásticas, que tiene mucho criterio. Ese público te determina enseguida si lo que hiciste es una porquería o es buenísimo y te dice por qué. Es terrible el público. A Antoaneta le tocó la suerte (“no es suerte, son años de disciplina y tenacidad”, aclara ella) de que los chicos la pasaran bien con sus obras. Y eso que se la jugó. Porque musicalizar una obra de títeres con canciones de Tchaikovsky, Grieg y Saint-Saëns suena bastante osado. “Cuando produje Calidoscopio yo pensaba que iba a ser un quemo, que no la iba a ver nadie porque es una obra sin texto basada en fragmentos de lo mejor de la música clásica. Pero empezamos a invitar amigos hasta que decidimos estrenarla en 2001 en Liberarte. Y fue un éxito. Lo primero que me decían los espectadores es que les había encantado la música”, recuerda Antoaneta. -¿Cómo es tu trabajo como directora? - Los directores estamos cien por ciento condenados, en el buen sentido de la palabra, por los personajes que son los títeres. Ellos nos guían, nos muestran qué hago, cómo lo digo, por qué lo digo. El títere es un bicho que no soporta frases hechas por otro, acciones pensadas por otro, música y coreografías hechas por otro. ¿Por qué digo esto? Porque el muñeco no tiene que resistirse, tiene que hacerlo naturalmente. Partimos de quién es el títere y qué cosas va a poder hacer para ponerle una coreografía. Todo se hace a propósito para ese personaje. No es al revés la cosa. El guión, la música, el vestuario y las coreografías se condicionan con respecto al personaje. Porque sé que son bichos que se revelan. Si a ellos no les gusta algo, no lo hacen y no hacen caso al titiritero. Y pasa. Pasa muy seguido. Para que sea verdadero y creíble para el público, tenemos que partir desde ellos. Bah, esa es nuestra creencia.
Cecilia Camporeale
En vacaciones de invierno: El invento terrible, segunda expedición De Mar. a Dom. a las 16 en el CCC (Corrientes 1543. 5077-8077). Desde $12.
Calidoscopio: A partir del 26 de julio, todos los días a las 15 en el IFT (Boulogne Sur mer 549. 4962-9420). Desde $15. Muestra de 20 años del Grupo Kukla y 10 años del grupo El Nudo A partir del viernes 25 de julio y hasta el 25 de agosto en el CCC