|
EN EL RECORRIDO DE MUSEOS PALERMITANOS, EL ARTE VA DE LA MANO DE LA GASTRONOMIA: CAFECITOS Y RESTAURANTES PARA HACER UNA PAUSA Y REPONER ENERGIAS.
Así como están las rutas del vino en Mendoza y Salta, del queso en Suipacha, de la yerba mate en Misiones, acá, en Buenos Aires podría andar bien “la ruta de los cafés de los museos”. En la actualidad, es un camino de muchos kilómetros que puede empezar en La Boca, en el restaurante de Fundación Proa, y terminar en el Museo Evita, en Palermo. Para un recorrido más corto, que incluso se puede hacer a pie, proponemos el cuarteto palermitano “Decorativo-Metropolitano-Malba-Sívori”.
Todo empieza en Avenida del Libertador 1901, donde está Croque Madame, el nombre que le calza perfecto a este palacete francés. Pablo Campos y su socia le dieron gran protagonismo a este plato de la gastronomía gala que consiste en pan pincelado en manteca y tostado con jamón cocido, queso gruyere y huevo a la plancha. Su compañero, el Monsieur, lleva salsa blanca y va gratinado; también hay de pollo, langostinos y vegetariano (van de los $25 a los $35 y vienen acompañados con hojas verdes). Además de los platos fuertes, para una tarde de 30 grados hay ensaladas, pizzas, cafés fríos, y tortas livianas como la de pera o la mousse de limón con frutos del bosque. Este lugar es ideal para estar en el jardín, a los pies del edificio del Museo de Arte Decorativo. La cocina está siempre abierta siempre y conviene reservar tanto al mediodía como a la noche.

A escasas seis cuadras, sobre Castex, en pleno Palermo chico, está el Museo Metropolitano, en cuyo garage funciona la Cafetería del museo. No es una cochera común y corriente, el lugar donde funciona el restó supo ser el estacionamiento del Palacio Anchorena y en febrero reabre sus puertas después de unos pequeños arreglos. Aquí, también, la mejor opción es pedirse un cafecito en el jardín donde tranquilamente se puede pasar toda la tarde leyendo sin perder la concentración.
En dirección hacia el río se encuentra el Café des Arts del Malba, que en marzo cumple tres años. En este bistró un almuerzo o una cena promedio supera los 150 pesos por persona pero también hay opciones más económicas en la cafetería. Por ejemplo, una croissant cuesta $5 y un peso más el pan de chocolate, el de uvas y la mini brioche. Si se los acompaña con un exclusivo té de Chez Pauline o un café grand cru de Nespresso, la merienda ronda los $22. Pero si están para algo más, acomódense en la barra, cerquita de las baguettes, en el jardín, en el living o donde más les guste y háganle un mimo a las papilas gustativas. Se puede empezar por preguntarle a Leandro, Darío o Luciano, que atienden durante el día, cuál es la sugerencia del chef Jerome (siempre es un plato fuera de carta, por ejemplo, puede tocar una tarta de salmón con queso brie y ensalada). El mismo Jerome lo puede explicar con su acento francés, es que muchas veces se escapa de la cocina y, sin sacarse el uniforme blanco, pasea entre las mesas. Si el plato del día no convence, en la carta hay opciones de pescado (por lo general, abadejo, mero o lenguado a la plancha o en caldo de mejillones, $87); de carnes rojas (cuadril, ojo de bife o lomo con salsa y guarnición a elección, $96); pastas secas (penne rigate salteados con ajo confit y vegetales, $63) y otras alternativas un poco más frugales como sándwiches, tartas y tartines. Hay que mencionar que todos los panes son de elaboración artesanal. Los postres son una maravilla, Jerome aclara que usa chocolate belga y que todo está hecho en esa cocina de ensueño. Hay una degustación de seis postres de chocolate que se puede compartir, helados de elaboración propia (cacao, maracuyá con banana, cítricos, pistacho, café avellanas), cheesecake y tarta de frutas de temporada, entre otras delicias.

Una buena caminata es la mejor manera de hacer la digestión y, en este caso, a través de los bosques de Palermo, la mejor opción para llegar al Café del Sívori, ubicado frente al puente del Rosedal. La particularidad de este restó es que no tiene acceso por la calle, hay que entrar al museo y llegar hasta el fondo para conocerlo. Tiene un salón interior y unas cuantas mesas en el jardín de las esculturas, rodeadas de un roble que da una sombra magnífica. Aquí se preparan desayunos y tés a gusto del comensal con tentadores platos de frutas, o raras tortas caseras como la de dátiles, higos, ciruelas y cerveza negra. Para el almuerzo las opciones son ensaladas, crepe de setas, pollo con chutney de mostaza y canasta de rúcula y champignones (entre $30 y $40). En verano es furor la famosa jarra de limonada con menta y jengibre y algún scon para acompañar.
La ruta puede seguir pero estas cuatro escalas alcanzan para comparar estilos, precios, gastronomía y ambiente, y no preocuparse por los carteles que advierten “prohibido ingresar con alimentos”; los cafés de los museos están para servirnos.
CECILIA CAMPOREALE
Cafe des arts
Malba.
Figueroa Alcorta 3415.
4808-0754. Todos los días de 9 a 0.
Croque Madame
Museo de Arte Decorativo.
Avda. del Libertador 1901. 4806-8639. Todos los días de 10 a 0.
Cafeteria del museo
Museo Metropolitano.
Castex 3217. 4803-4458. Lun a Sáb. de 14 a 20.
Cafe del museo
Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori. Avda. Infanta Isabel 555. Mar a Dom. de 10 a 20.
|
|