> Teatro/ obra: La forma de las cosas.
CUANDO EL ARTE ATACA
La forma de las cosas comienza con Griselda Siciliani –primer protagónico en teatro serio, estrella en ciernes– caminando con un sugerente piloto, alrededor de una monumental escultura clásica de la que sólo vemos las piernas. Su imagen destila peligro y sensualidad. A su lado está Fernán Mirás. Afeado, woodyallenizado, en el rol de cuidador de las obras del museo. Entre chica sexy y chico nerd, como en tantas comedias adolescentes de Hollywood, surgirá un chispazo de interés. Lo que los une y los separa en esta escena, será lo que lo hará durante toda la historia: una obra de arte. Estos tres elementos son el germen de la obra. Los componentes de una alquimia que se irá modificando, adquiriendo peso dramático: la chica sexy y segura crecerá hasta convertirse en algo diferente, oscuro; el chico torpe cambiará y se volverá interesante y hasta bello; la obra de arte no será ya una escultura griega, pero sí seguirá siendo el espacio donde ambas fuerzas se conocen y se unen, la franja de lucha, de dificultad.
La forma de las cosas es la segunda obra de Neil Labute que se estrena en Buenos Aires, la segunda también con dirección de Daniel Veronese –la anterior fue Gorda–, detalle importante y a la vez, de color: cuesta encontrar el genio de Veronese que conocemos en la obra; sí hay un trabajo con el texto y las actuaciones, una puesta en escena a la que no se le puede negar el mérito de la corrección. Es claro que Veronese arriesga poco en el teatro comercial, más bien las que salen ganando son las producciones que su nombre prestigia. Pero La forma de las cosas está más lograda que Gorda.
Allí donde Gorda pegaba siempre en el mismo lugar –la obsesión por la belleza exterior tan en boga, la mirada de los otros que aniquila la mirada propia– La forma… abre el juego y despliega un espectro de conflictos mayores. Pero hay que aclarar algo; el dramaturgo Neil Labute llega aquí con el mote de “enfant terrible”, sus piezas siempre intentan ser el catalizador de la doble moral burguesa, enfrentar al público con sus propios prejuicios, resaltar y relativizar ciertos valores de una época. De eso se trata el trabajo de Labute, y lo hace bajo la forma de comedia negra, enredos de burgueses, dilemas vinculares, donde los protagonistas pierden la ingenuidad y terminan eligiendo la peor de las opciones posibles.
En La forma de las cosas la chica en cuestión es una artista visual que al enamorarse del “aparato” del museo, comienza a modificarlo. Empieza con el peinado y termina con su propio cuerpo, al obligarlo/sugerirle que se haga una cirugía de nariz (es curioso que lo haga precisamente Siciliani quien luce en la obra una minúscula y recién operada nariz). Esta intervención sobre el cuerpo y todo lo que vendrá después, violentas vueltas de tuerca mediante, conduce a la reflexión sobre los límites del arte. El punto en que este empieza a introducirse en la vida de quienes lo rodean para modificarla. Sobre eso quiere hablar Labute, no por nada aparece citado una y otra vez el prólogo de El retrato de Dorian Gray, una suerte de tratado sobre arte y moral, donde Oscar Wilde decía: “No hay libros morales ni inmorales. Los libros están bien o mal escritos. Simplemente”. La forma habla sobre la moral en las relaciones, y la ética del artista, alguien a quien el texto de Wilde justifica y, paradójicamente, Labute parece condenar.
Hay una bajada de línea moral fuerte, si bien no con buenos y malos –eso más que condenable sería estúpido, a esta altura del partido– , se está discutiendo sobre eso, allí, en el Multiteatro, se está diciendo que el artista puede tener un límite si daña a un otro, y es cierto, pero cómo se resignifican los planteos contestatarios hacia la moral burguesa desde la boca que son dichos y el pedestal donde se está subido, es algo difícil de negar.
Mercedes Halfon
LA FORMA DE LAS COSAS
Miércoles a viernes a las 21, Sábados a las 21 y a las 23, Domingos a las 20.30 Entrada: $80
Autor: Neil Labute DirecciOn: Daniel Veronese
Intérpretes: Fernán Mirás, Griselda Siciliani, Magela Zanotta y Sergio Surraco.
Teatro: Multiteatro. Corrientes 1283.
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