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>TEATRO. Obra: Rose.

ES UNA ROSA ES UNA ROSA



Luego de una exitosa temporada 2008 en el Maipo, de dos premios ACE a la dirección y a la actuación, desembarca en el Teatro Del Nudo, Rose, un texto del americano Martin Sherman, bajo la siempre mesurada dirección de Agustín Alezzo, y el equilibrio actoral de Beatriz Spelzini. Este unipersonal de carácter biográfico, cuenta la vida de Rose Rose, una judía sobreviviente del ghetto de Varsovia, que luego de un peregrinar digno de su raza y de un casamiento con un torpe marino estadounidense, llega a convertirse en la dueña de uno de los hoteles más importantes de Miami Beach.
La excusa de la puesta tiene principios didácticos, ya que esta anciana esta realizando el rito judío del duelo, la “Shiva”, que consiste en sentarse en una pequeña silla durante 7 días, y de esta forma nos introduce en una de las tantas tradiciones judías que se desplegarán en toda la obra. Eyectados, quizás, por la cercanía de su propia muerte, los recuerdos de Rose se hilvanan de principio a fin, y arman un relato perfecto de imágenes, estructura y matices. El dramaturgo Sherman, célebre por su obra Bent, que narra una relación homosexual en un campo de concentración, entrega una fábula sin fisuras, insertando dentro de él a una anciana entrañable, que relata sin pudor los más íntimos detalles de su vida, que incluye la muerte de toda su familia, el descubrimiento de su sexualidad en medio del horror, la relación con sus tres maridos y su nieto gay. A pesar de esto, Rose no es una mujer que maldice o se queja de su suerte, si no mas bien mira de reojo su pasado y nos cuenta todo entre risas. Estas características, más la correcta composición de Spelzini, que toma posesión de la escena convirtiéndose en una verdadera anciana que la propia actriz no es, son lo más valioso de Rose. Pero no hay mucho más que eso. Así como en Yo soy mi propia mujer de Doug Wright, se miraba en detalle las peripecias de Charlotte von Mahlsdorf, interpretado por Julio Chávez, Alezzo vuelve a indagar sobre la vida íntima de un personaje real llevado a la ficción, que también fuera sobreviviente del período histórico más atribulado del siglo XX. Pero las similitudes, también se encuentran en el orden de lo teatral: la escuálida puesta en escena, la iluminación impersonal, la conflictiva centralidad y simetría de ambos actores en sus respectivas obras. Parecería ser que la magnificencia del tema, la solemnidad moral que merecen el relato de una sobreviviente, o de cualquiera, y la estructura impecable de texto, no permiten generar un lenguaje teatral que no resulte deslucido y vetusto. Es una forma que atraviesa gran parte del circuito comercial, y no parece haber intensión de buscar nuevos horizontes. Es teatro muerto. Decir que Alezzo es un director eficaz, puede resultar obvio, pero no se percibe, especialmente en Rose, que asumiera ningún riesgo, generando así, que la obra se convierta en un conjunto de signos obvios por su insignificancia. Donde la música, la iluminación, el vestuario, la estética, el movimiento escénico y los objetos de la puesta, no cumplen más que un mero rol ilustrativo. La historia está por adelante y por encima, y sola, sostiene la atención de estos 90 minutos. Sirve presenciar Rose, para tener acceso a todas las convenciones teatrales de la llamada Calle Corrientes, incluyendo un público que minutos antes que termine la obra, esta inquieto y ansioso por levantarse de la butaca, y gozar de su aplauso desaforado sin entender muy bien porqué, volviéndose ellos mismos, otro obvio signo teatral.

Juan Ignacio Crespo




ROSE

Viernes y Sábados a las 21. Domingos a las 20.30. Entrada: $ 40
Teatro del Nudo, Av. Corrientes 1551.
Autor: Martin Sherman
Dirección: Agustín Alezzo
Intérprete: Beatriz Spelzini Músico: Diego Vainer Escenografía y Vestuario: Marta Albertinazzi Puesta de Luces: Omar Possemato

 

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