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>TEATRO/ LETRAS. BIZARRA.


fin de fiesta



Y cinco años después se editó Bizarra. La obra que se consagró como una monumental fiesta del teatro, a la que acudieron más de ocho mil espectadores e indagó sobre la posibilidad de referirse, siempre con una distancia paródica y una ácida ironía, al género de la telenovela y al contexto político social de la Argentina del 2003, llegó a las librerías. Una telenovela teatral, una teatronovela. El guión de Bizarra se presenta con la expectativa implícita de poder soportar una existencia puramente literaria. Aquel contexto político y social en el que surgió, ya no existe. Ni su soporte escénico, ni los miles de espectadores, ni los casi 80 actores que participaron en sus diez ediciones, ni las figuritas, ni aquella fiesta… pero surgió el libro. Una fiesta en formato de libro.
Es sabido que la verdadera esencia del teatro se concreta en escena, que leer una obra de teatro es una experiencia más cercana a lo literario que a lo teatral. El texto dramático incluye (aunque existen corrientes que las excluyen deliberadamente) las didascalias, que determinan su potencialidad escénica. El teatro suele ir del texto a la escena, y en ciertos casos leer teatro puede ser una actividad aburrida, o al menos incompleta. Así como relatar un sueño no es soñarlo, leer teatro no es experimentar teatro. En este caso leer Bizarra después de tantos años, sabiendo que no es sólo  improbable sino imposible que se reponga como puesta, es una experiencia de otro orden. Se trata de una aproximación, una forma de volver a experimentar (aún sin haberlo visto) aquello que alguna vez existió, que despertó los odios mas incondicionales y los amores mas irracionales y se transformó en un extraño acontecimiento, algo sin precedentes, en un fenómeno absolutamente inédito en la escena teatral porteña.
Tal vez por eso, con la edición de este libro parece confirmarse una premisa contraria a la habitual con los textos dramáticos. La obra de teatro permitió el libro, y en un movimiento opuesto fuimos de la escena al texto. Al finalizar la lectura de esta obra descomunal (529 páginas), que en algunos casos los actores tenían que memorizar algunas horas antes de cada función, se evidencia que la puesta de Bizarra contenía oculta una verdadera potencialidad literaria. Y leerlo es como escuchar una reconstrucción del sueño, con todas las transformaciones de sentido que eso implica, pero sin nunca dejar de confirmar una absoluta vigencia en su nuevo soporte.
Si los géneros se construyen a través de reglas estrictas que conducen al espectador por terrenos colmados de seguridad, muchas veces los mejores exponentes de un género o los que alcanzan singularidad y reconocimiento son las que quiebran alguna de las reglas específicas y mantienen intactas a las demás. Bizarra rompe con la máxima de su género más cercano (la telenovela o teatronovela, en este caso) que consiste en no hablar de política. El texto fue escrito en un contexto histórico post-crisis en el que ninguna expresión artística, frente a la contigüidad del desastre, hubiera podido ser leído sin una mirada sesgada por la crisis. El director afirma, en una conversación publicada a modo de epílogo al final del libro, que lo que tuvo de singular el acontecimiento teatral que coordinó allá por el 2003, no lo fue por sus referencias directas al contexto político social, que existen a montones, sino por lo político de su formato, impulsado por “el deseo de una gente que estaba muy triste en un momento determinado y particular de un país y que, en vez de suicidarse, o de darse al alcohol, decidía hacer una fiesta”.
Aquello que fue variable, accidental, azaroso y provisorio en el teatro se materializa ahora en formato de texto escrito y nos deja liberados a la nostalgia de aquel acontecimiento. Se abren nuevas interpretaciones y se descubren otros inéditos niveles de sentido. Bizarra, el libro, sigue inquieto y a la búsqueda de un nuevo público. En este caso, un público de lectores. Y quién sabe si con el texto entre las manos alguien no quiera cerrar el recorrido e intentar reponer lo irrepetible.

Gabriel Zayat

BIZARRA
Rafael Spregelburd,
Editorial Entropía, $ 86.
CALIFICACION: HAY QUE LEERLO


 
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