LETRAS.
versiones de un poeta del exceso
EN OSVALDO LAMBORGHINI, UNA BIOGRAFIA, UN ENTRAMADO DE TEXTOS MUY DIVERSOS –ALGUNOS INEDITOS– SE REVELA COMO ESTE ESCRITOR SUPO CIFRAR, A TRAVES DE SU DESMESURA, EL MAPA CULTURAL DE UNA EPOCA.
Pocas oportunidades tiene hoy el lector, ante la vasta llanura de papel impreso de la oferta editorial, de encontrarse con un libro que condense los distintos registros que puede otorgar la buena literatura. Y es en Osvaldo Lamborghini, una biografía (OLB), de Ricardo Strafacce, el desmesurado volumen que acaba de editar Mansalva, donde esas modulaciones ocurren con la excusa de reconstruir la vida del escritor que definió, sin equívoco, a la Argentina como “estilo y lengua”.
Si –como dijo Héctor Libertella– “Lamborghini escribía su propio exceso”, en OLB esa demasía se filtra y sella la masa documental que Strafacce articula en la matriz cronológica para constituir el género “biografía”. Así, cartas, entrevistas, borradores, panfletos, publicaciones en la prensa, fotografías, etc, son “ligados” por textos inéditos y de difícil acceso, escritos por Osvaldo Lamborghini para ofrecernos no un sujeto fiel al acontecimiento pasado de su existencia, sino un tramado textual denso, de múltiples niveles de lectura.
En ese sentido, tal vez el logro de OLB no sea sólo el de la reconstrucción de la “vida de un escritor”, sino la puesta en circulación de algunos registros textuales que completan la lectura de su obra. Así, en un incesante cambio de roles, aparece el escritor de historietas: “Y bien, Ivonne –dijo Marc–. Hoy estoy sentimental y con ganas de hacer confidencias. Escucharás, entonces, algunas historias de mi vida. Cuando te aburras te quitas tu hermoso zapatito y me golpeas con el taco en la cabeza. Y yo te romperé los huesos”. De diatribas: “A la puta madre que te parió te vas vos, Fogwill, imbécil de mierda, que desde el preciso instante en que pusiste manos (o pezuñas) sobre mi libro perturbaste, postergaste, y finalmente, impediste su salida. Comprensivo con los animales, te tuve hasta paciencia. En ningún momento me causó… ‘asombro’…el hecho de que no pudieras editar un libro mío sin actuar tu chaplinesco personaje”. De cartas: “Acabo de escribirle al más grande poeta castellano de este siglo, ahora residente en México, mandándolo al carajo. Su Cíclope es una tontería de ‘decodificador’. Además faltan 21 años para que el siglo termine.”
Y de pornografía, su tono más vital. Porque si de algo quedamos convencidos luego de la lectura de estas 850 páginas, es de que el espíritu libertario y sádico de Lamborghini no podía destilar más que la mejor escritura pornográfica producida en castellano y que esta producción sólo podía provenir de una experiencia literaria (la gauchesca, el terror de “El Matadero”, la senda Macedonio-Girondo-Borges), y política (el “peronismo” como masa significante de los movimientos de liberación y represión durante los años 70) en su vinculación con la sexualidad, y su posterior reescritura en clave de tratado político moderno, aplicando un método de distorsión poética tan sofisticado y preciso que renovó definitivamente la percepción del hecho literario en nuestra lengua.
Como un decadente marqués (Sade), recluido en su departamento, aterrorizado por el fantasma de la expulsión, coherente con las premisas fundantes de su estilo (ilegalidad-ilegibilidad), Strafacce nos presenta al final del libro a O. Lamborghini escribiendo en Barcelona sus obras capitales: Tadeys (que puede ser leído como el reverso del Leviatán de Hobbes) y el Teatro Proletario de Cámara, (su obra definitiva y, paradójicamente,”inconclusa”) donde confluyen todas las líneas de fuerza iniciadas con El Fiord: la violencia sexual pánica, la política, el goce, el sarcasmo y la desmesura: “Comisario: Entonces entiendo que éstos te robaron con la seria promesa de inseminarte por el ano, claro, tu único agujero sexual porque la boca es sagrada salvo entre amigos de la familia, que supone higiene y gran intimidad. El comisario meditó y dijo: mejor vení mañana, dame tiempo a que se me aclaren las ideas para poder resolver el caso. Creo que es estafa. Prometieron cojerte (perdoname la confianza) y luego el ano te lo dejaron seco”.
Como Borges se constituyó en el eje sobre el cual Bioy pudo urdir las entradas a su diario de donde proviene Borges, O. Lamborghini es el motivo que posibilita a Strafacce trazar, como aquel, un mapa cultural con sus debates, contiendas y polémicas, de la Argentina entre 1960 y 1990. Así, OLB se constituye en obra de lectura imprescindible para asir la posible existencia de un hombre que cifró parte de la experiencia de una época. Sin parangón. ¿Quién da más?
MIGUEL VILLAFAÑE
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