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LLEGAS LE RINDE HOMENAJE A LOS 50 AÑOS DE LA REVOLUCION CUBANA PORQUE CONSIDERAMOS QUE ERA UN HECHO QUE DEBIA SER CONSIGNADO. SOMOS CRONISTAS DE NUESTRO TIEMPO Y NOS ENORGULLECEMOS DE DEJAR TESTIMONIO. NICOLE HAMILTON EXPLICA SUS SENSACIONES DE VIAJE E IÑAKI ELGORRIAGA HABLA CON SUS FOTOS.

Cincuenta años de Revolución en Cuba. Me pregunto si alguien imaginó que iba a durar tanto tiempo cuando Fidel Castro dio su primer discurso al pueblo cubano, desde el balcón del Ayuntamiento de Santiago de Cuba, el 1º de enero de 1959. Pero lo real es que se mantuvo en pie institucionalmente y el simple hecho de visitar esta isla –que por momentos parece un túnel del tiempo– en el cincuentenario de la revolución es meterse de lleno en un pedazo de la historia viva del Siglo XX.
Se me hace muy difícil expresar en palabras lo que vi en este viaje. Tal vez por mi inexperiencia literaria, mi efervescencia juvenil y/o mi ideología. Pero voy a hacer el intento.
Por empezar, la vida en Cuba puede despertarle contradicciones a los muertos. Cualquier ser humano con un mínimo de conciencia social está propenso a entrar en una crisis ideológica, aunque casi inmediatamente, al observar lo que ocurre en el resto del planeta, vuelva la calma.
Pasé por momentos de desilusión, no lo puedo negar. Y ese ánimo me hizo buscar –ya sea inconciente o concientemente– una justificación. En definitiva creo que eso hace el hombre cuando necesita contención frente a la nada y no encuentra respuestas lo suficientemente convincentes en la religión o en la ciencia.
Mi justificación pasa por echarle la culpa de toda la miseria al hombre en su esencia, en su naturaleza. A la ambición sin límites propia del ser humano. Nunca nada es suficiente en el orden de lo material, y me atrevo a pensar que en el orden de lo espiritual tampoco. No es casual la reticencia que existe a la hora de admitir que somos felices.
Esta ambición, mezclada con lo que todos sabemos que genera el poder –en el caso del gobierno cubano– no permitió ver el devenir de la historia y del mundo con la lucidez necesaria como para articular los cambios a tiempo y hacer de la revolución un verdadero ejemplo, algo que hoy parece trunco.
Cuba no es el paraíso ni el páramo. Cuba hoy, 50 años después de la revolución, es simplemente Cuba. Con todos sus problemas y virtudes a cuestas. Un pedazo de historia. Irrepetible. Única. Desde el desembarco del Granma, pasando por Cochinos, el Che, la crisis de los misiles, el bloqueo de EEUU, la alianza con la URSS, la caída del muro de Berlín, hasta este presente pensado sin Fidel. Cuba es Cuba, dije. Víctima de sus circunstancias. Heroica en sus circunstancias.

NICOLE HAMILTON





















 
 
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