cinéfilos en miniatura

EL CLUB DE CINE LINTERNA MAGICA, EXCLUSIVO PARA NIÑOS MENORES DE 12 AÑOS, LLEGO A BUENOS AIRES CON EL OBJETIVO DE “FORMAR ESPECTADORES”. SIN POCHOCLO NI GASEOSAS –ESTA PROHIBIDO COMER EN LA SALA– SE SIENTAN SOLO A VER UNA PELICULA, ALGO QUE HOY PARECE TODA UNA RAREZA.
Víctor Fleming o Buster Keaton son nombres que no se escuchan mucho por los pasillos de las escuelas primarias. Nombres de cine que pasaron al rótulo de clásicos y que no se descubren a primera vista en los anaqueles de las cadenas de videoclubes. Nombres que La linterna mágica –un club de cine para chicos– cuela entre otros como los de Joe Johnston, un hombre de ciencia ficción, o Michel Ocelot, un francés experto en animación.
La idea de formar un club de cine exclusivo para niños de hasta 12 años no nació en Buenos Aires, es importada. Tan es así que La linterna mágica es, ni más ni menos, una franquicia. En el imaginario popular el término franquicia se relaciona con cadenas de comida rápida, el fútbol mexicano o equipos de la NBA. Sin embargo, el séptimo arte no está exento de esta modalidad que resulta exitosa en otros mercados.
La propuesta se originó en Suiza en la década del 90 pero recién en el 2008 Andy Feldman y Cecilia Perzcyk la trajeron al Museo de los niños del Abasto. En el verano de este año se mudaron a la Ciudad Cultural Konex, donde van a continuar hasta diciembre.
Desde el 92, cuando se creó La linterna mágica, hasta hoy, el número de clubes creció a más de 80, con presencia en Europa, África y Sudamérica. En todas las ciudades donde está se proyecta una selección, realizada por los organizadores de cada club, de 90 películas ya predeterminadas. Para el verano, Feldman, Perzcyk y Demián Adler –que se asoció hace poco– eligieron El navegante, El mago de Oz, Querida encogí a los niños, La era del hielo y Azur y Asmar. Un popurrí que incluye una película muda y en blanco y negro, un musical, una de ciencia ficción y dos de animación: una taquillera y otra que no se estrenó en el país.
Dejar a los chicos solos en una sala de cine con la pantalla en blanco y negro, sin pochoclos ni coca –una de las “reglas” del club es que no se come ni se bebe– podría ser una experiencia fugaz. Pero la gente de La linterna mágica se esmera para que se convierta en un hábito placentero. Adler lo explica mejor: “Nosotros apuntamos a formar espectadores. Que los chicos aprendan a mirar cine, no a consumirlo. Lamentablemente ir al cine significa ir a una galería del consumismo”. Así como a la sala del Konex no ingresan los vendedores de golosinas, tampoco entran los padres. Los chicos están en presencia de adultos que los cuidan y asisten pero que les son ajenos. Si tienen alguna duda la pueden resolver en grupo o con el compañero de butaca.
Un ratito antes de cada función hay un show con tres actores, que presentan la película que se va a proyectar: datos del director, el elenco, la música. Datos que también pueden aparecer en la revista que les llega a los chicos –si son socios, claro– por correo postal a su casa y a su nombre.
En Argentina La linterna mágica cuenta con más de 400 socios (el carnet tiene un costo de $80 y es válido para las nueve funciones que van de abril a diciembre). En el verano se puede comprar la entrada de $15 en la boletería del Konex y como los adultos no participan, sólo abonan los niños. Mientras los chicos se divierten, los padres se pueden quedar en el patio mirando la muestra de fotos de Luis Abadi o dar una vuelta por el barrio del Abasto hasta reencontrarse con sus hijos una hora y media después, una vez que se cierre la función.
CECILIA CAMPOREALE
La linterna mágica.
www.cine-bazar.org linternamagicaargentina@gmail.com
Todos los martes a las 19 en Konex: Sarmiento 3131. 4864-3200. $15.
Programación de febrero: 03/02 La era del hielo. 10/02 Azur y Asmar 17/02 El mago de Oz. 24/02 El navegante (c/ orquesta en vivo)
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