lo mejor es verlo

UN MERECIDO HOMENAJE A PALO PANDOLFO, UNO DE LOS PROCERES NUNCA RECONOCIDOS DEL ROCK NACIONAL. HERNAN FIRPO Y DANIELA PASIK NO SE SALEN DEL LUGAR DE FAN A LA HORA DE PONERSE EN EL DE PERIODISTA Y DEDICARLE AL TROVADOR UNAS PALABRAS.
¿Cuánta música cabe dentro de Palo Pandolfo? Te lo preguntas tarareando “Te quiero llevar”, la canción que no se entiende (¡nose- entiende!) cómo no fue hit de verano. Si Palo es la digresión, bolú, es el método que las delanteras vienen proponiendo porque alguien tiene que proponer algo.
En Facebook, la última esperanza de organización gregaria, hay una página tuya con 730 fans que no van a verte tocar. Una vez tuvimos la chance: ey, Palo, vos hiciste el Nevermind argentino con Patria o Muerte antes de que nos enteráramos de la existencia de un tal Cobain. Pero hay que parecer, Palo, hay que dejarse la cresta. Esto es drama, comedia, representación. Un cachito más de superficialidad. Se usa.
Además, vos sabés lo que son las tazas de té chino. O sea: taza, o sea de té, o sea made in China. Sabés de qué hablamos si hablamos de procedencia. Porque está bien expectorar oraciones como si fueran sólidos, aunque es demasiado. Las revoluciones son cosas de la modernidad y hoy somos todos DJ, man. A socializar. Facebook, ¿entendés?
Falta un rato para que empiece el show y vas a fumar a la calle, ¿vamos?, y afuera hay uno que te dice qué bueno ver a Palo tan de cerca. Nada, un comentario, pero si estás ahí, si sos uno de los cuarenta, sentís un grado de confianza, un seguro-seguro que nos conocemos de otras batallas doncornelias y visitantes, entonces pitas y preguntás ¿cuántos somos los muy que podemos hablar del entusiasmo (la intensidad, el ardor) de Palo? ¿Cuántos entendemos que el rock es una injusticia si él no está en el Quilmes? ¿Cuántos los que sabemos cómo transpira este tipo que trova como loco? ¿Cuántos los que entendemos que Palo es lo más punk que nos dio esta musiquita llamada rock nacional?
Lo mejor de todo es verlo en acción. Cuando toca, Palo no trabaja. O sí, pero no se le nota. Canta, emana, se cuelga la guitarra, cierra los ojos, magiquea. Palo bonito hace que lo ridículo de estas mesitas de café concert deje de importar. Palo eh arranca con “Un rosario en el muro” y a bailar. Si Palo fuera yanqui, sería “Palou en Obras”. Si estuviéramos más al Norte, esto tendría registro y destino fílmico. Un Coffee and Cigarettes que ni Iggy Pop. Ponele la firma.
Palo no enturbia el agua, pasa que la excavación es demasiado profunda. Habría que preguntarle a los que les gusta la palabra “ontología”. Ellos deben entender mejor que lo del alma de par en par es demasiado para el mundo exterior. Hay que replegarse. A polarizar: buenos o malos, poesía o policía, maniqueísmo y arriba esas palmas con el “Binariato del Río de la Plata”.
A Palo lo llamamos una vez para contratarlo. No somos Grinbank con seudónimo, sólo que tenemos información, un poco, y sabemos que hace shows privados. Como Los Siete Delfines o los Decadentes. Marcamos el teléfono con prefijo conurbano y le contamos del casamiento de un amigo y de la vaquita que armamos con los pibes. ¡¿Cuánto?! Palo te tira un precio escamoso. Ahh, decís, bué, gracias y no hay regateo, porque jamás se te ocurriría discutir el caché de alguien que te hace feliz desde hace 20 años. Otra vez será, decís, y te vas a Falabella para comprar una salsera gigante con forma de pato.
Y otro día vas a verlo en un recital para pocos. Decís uh, que pena que tantos se sigan perdiendo esto. Pero qué bueno estuvo. Y te vas lleno. Che, Palo, ¿cómo se te ocurre trabajar con las sensaciones? Hay que pensar más en las necesidades corporativas, o al menos en las necesidades coolectivas. Nada, gracias y un abrazo grande. La pasamos bárbaro pozoguerrilleroirascible.
HERNAN FIRPO Y DANIELA PASIK. |