>El CIBERNAUTA. por Enrique Jontef.
ESPERANDO A GOGOL

Sobre el repiqueteo de los primeros acordes de “La isla bonita”, Madonna le preguntó a Eugene Hutz si estaba listo. Este la miró con una mezcla de suficiencia y picardía, sonrió de costado y comenzó su danza espasmódica. Parecía que el hombre se encontraba solo, en compañía de su desvencijada guitarra pero en verdad lo rodeaban decenas de miles en el New Wembley Stadium en tanto varios millones lo observaban a través de las pantallas de TV. Fue el instante más intenso y recordado delmegafestival Live Earth del año 2007.
Evgeny Aleksandrovitch Nikolaev, tal el verdadero nombre de Hutz, nació en 1972 en las afueras de Kiev, Ucrania. De pequeño atesoró su vínculo con la música a partir de la influencia paterna, carnicero de oficio y guitarrista de una de las pocas bandas de rock de Ucrania; el cuadro artístico era completado por su madre, bailarina y cantante gitana.
La vida de la familia transcurría sin grandes novedades en Striy, una aldea cercana a la frontera húngara cuando en abril de 1986 el aire del lugar comenzó a enrarecerse. A pocos kilómetros de allí, mientras el olor a azufre había comenzado a ganar el ambiente, pudieron enterarse que el cuarto reactor de la Central Nuclear de Chernobyl había estallado.
La evacuación fue masiva y en ese contexto la familia de Hutz comenzó un largo peregrinaje por campamentos de refugiados de distintos países de Europa lo que le permitió a Eugene contactarse con otros en igual situación de origen checo, albanés y rumano.
En esa gira que tuvo muy poco de magia y mucho de misterio, Eugene y sus padres arribaron al Estado de Vermont en 1993. Fue allí donde Hutz dio rienda suelta a toda la música que había internalizado desde sus propios orígenes y del contacto con los expatriados europeos.
En Vermont lideró dos grupos: The Fags y Flying Fuck, pero el objetivo de Hutz estaba orientado hacia otro lugar, La Gran Manzana.
En 1998 llegó a Nueva York; su primer trabajo fue como DJ del Mehanata, un bar búlgaro de la zona de Manhattan. Fue en ese reducto donde confluyeron parroquianos de diversas nacionalidades (israelíes, rusos, etíopes) y que constituyeron el germen de lo que posteriormente se dio en llamar Gogol Bordello.
El porqué de ese nombre tiene su explicación a partir de las inquietudes artísticas e ideológicas de Hutz; surge del entrecruzamiento de la idea del burdel con la admiración de Eugene por el escritor ucraniano Nikolai Gogol. Veneración que Hutz hacía extensiva a plumas como Bukowski y Nietsche y a músicos tales como Jimi Hendrix, Manu Chao y The Clash.
Todas esa referencias más la propia impronta romaní de Hutz coincidieron para hacer de Gogol Bordello una de las expresiones musicales más atractivas de comienzos de este siglo, más allá de la etiqueta del gipsy punk. Luego de tomar impulso con su primera grabación Voi-La-Intruder, el combo babilónico no frenó más y alcanzó su punto máximo en el último trabajo de la banda, Super Taranta! un collage de música punk, reggae, dub y flamenco cruzado con aires gitanos.
Eugene Hutz amplió su campo expresivo e intervino en dos películas: una, junto a Elijah Wood, para el film de Liev Schreiber: Una vida iluminada y la otra como protagonista de la primera experiencia de Madonna como directora: Filth and Wisdom.
Así, explotando su talento, irreverencia y carisma, Eugene se dio el gran gusto en Julio de 2007 de plantarse frente a un Wembley en llamas e intercalar su versión del tradicional rumano Lela Pala Tute en medio de los compases de “La isla bonita”; una adaptación sencillamente magistral. Mientras esperamos que más temprano que tarde se produzca el desembarco de Gogol Bordello por estos pagos, se sugiere mitigar la ansiedad siguiendo los pasos de Eugene y los suyos a través de la excelente página www.gogolbordello.com.
ENRIQUE JONTEF