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EN EL EMPEDRADO SAN TELMO, DOPPELGÄNGER OFRECE UNA SELECTA COCTELERÍA DONDE ES POSIBLE HALLAR LAS MEJORES BEBIDAS IMPORTADAS Y NACIONALES. SOFISTICACIÓN Y SOBRIEDAD A PRECIOS ACCESIBLES.
El toldo del local de la esquina de Garay y Bolívar tiene dos inscripciones: Doppel y Beefeater. Una se refiere al nombre del bar que allí abre de noche, y la otra es la marca de un gin inglés. Para los amantes de las buenas bebidas blancas, encontrarse con ese nombre en la puerta de entrada de un restó es un signo alentador. Incluso, debe ser uno de los pocos bares de Buenos Aires –sino el único– que tiene ese “auspiciante”.
Stella, una de las socias junto con Guillermo, el bartender, y Marc, recibe muy amablemente a los que se acercan y explica con paciencia que Doppel no es un café de esos a los que estamos acostumbrados los porteños, que no tiene medialunas, que no abre temprano, y con una sonrisa, les sugiere volver a la noche y tomar un vermú. En este bar de San Telmo, está claro, no se sirve vino con soda, no hay caña Legui; es un lugar mucho más sofisticado, más glamoroso, sin llegar a ser pretencioso.
La carta tiene 80 cócteles, y entre tantas bebidas importadas –“todas las blancas son de afuera”, acota Stella–, se encuentran algunas locales como la Mariposa, la Hesperidina o el Pineral. El concepto de los creadores de Doppel es reunir en un mismo espacio los dos aspectos del barrio, del porteño, de ellos mismos: el obrero y el burgués. Algo que tiene mucho que ver con el nombre del bar: “Doppelgänger es algo así como el doble que camina. Esta figura que aparece mucho en la literatura, y se traslada al cine y al teatro, sintetiza un poco lo que somos nosotros. Todos tenemos dos lados que a pesar de ser opuestos, son complementarios. Por eso lo del obrero y lo del burgués, tratamos de dar dos cosas a un mismo lugar”, se explaya con entusiasmo Stella.
Trasladado a la carta, se puede graficar así: Ferrocarril 1940 es un cóctel de esa época que salió de un recetario del frigorífico La Negra, curiosamente, lugar donde trabajó el abuelo de Guillermo –hoy es el Carrefour de Avellaneda, que está en la bajada del Puente Pueyrredón– y se hace con una bebida nacional y dura, como la Hierro-quina. Ese trago convive con otros de autor como el Blue Krishna, que tiene un sabor más actual y refinado, lleva vodka con cardamomo, cointreau y jengibre, entre otros ingredientes.
Cada cóctel tiene su personalidad, por eso el Mint Julep se hace con whisky Jack Daniels, pero el Old Fashioned, con Wild Turkey, un whisky estadounidense añejo. Así, Guillermo se asegura de encontrar la bebida que mejor le siente al trago. Es realmente un espectáculo ver al bartender en acción; está en todos los detalles. Para el Gibson, por ejemplo (su trago favorito), pone hielo hasta el tope de la copa y la perfuma con Martini, después tira todo a la pileta y en esa misma copa vuelca el gin, le agrega tres cebollitas en vinagre y listo para disfrutar. Para el Negroni corta la naranja en el momento de servirlo. Además, guarda en distintos envases menta fresca, limpiada y secada, azúcar molida en licuadora, apio para el Bloody Mary.
La carta también incluye unos 15 platillos, que tienen el tamaño de una entrada y cuestan alrededor de $20, como los cócteles. Son platos como para picar, hay ceviche, recomendables calamares salteados con papas, entraña al chimichurri.
En Doppel no se usa licuadora; de hecho no hay tragos frozen y, además de machacar el hielo a mano, Guillermo escurre la copa antes de agregar la bebida para que “el hielo termine con vos”. Así, el cierre en Doppel es sabroso, equilibrado, redondo, clásico.
Cecilia Camporeale
Doppelgänger
www.doppelganger.com.ar
Garay 500, esquina Bolívar, San Telmo.
4300-0201 Mar. a Vie. de 19 al cierre. Sáb. de 20 al cierre.
Recomendado: Gibson, Perfect Martini
Happy hour de 19 a 21 Tarjetas: a partir de los $70 Promedio: $50 Ambiente: de época
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