Discos. Lanzamientos.
A.C. NEWMAN
Get Guilty
Ultrapop
A.C. Newman ya había adquirido relevancia en el circuito indie norteamericano por su rol como cantante y compositor del supergrupo canadiense The New Pornographers cuando, en 2004, editó su primer trabajo solista, el exquisito The Slow Wonder.
Cinco años más tarde, este pelirrojo fanático de Borges reincide con Get Guilty, su nuevo disco que, maravillas de la globalización, fue editado por Ultrapop en la Argentina casi en simultáneo con su lanzamiento –vía Matador Records– en los Estados Unidos y Canadá.
En Get Guilty se confirma todo lo bueno que Newman había insinuado en su debut y venía mostrando con The New Pornographers. Un magistral manejo de la instrumentación acompaña a un puñado de canciones de neto corte pop con una contundencia de la que suele carecer el género. Los temas de A.C. Newman tienen una gravedad y un aplomo que lo ponen en la línea de otros popstars malditos, como Ray Davis o Jonathan Richman.
Con este segundo trabajo Newman se sitúa en un lugar destacado dentro del olimpo de la música popular del siglo que estamos comenzando.
“There are maybe ten or twelve”, “Like a hitman, like a dancer” o “All of my days and all of my days off” (o “The town halo” y “Miracle drug”, de su disco debut) son canciones que ya nos queda la impresión de que van a escucharse durante mucho tiempo.
Francisco Huisman
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MARCELO EZQUIAGA
Un buen pescador
Rompo discos
El pescador del título descansa en un bote de madera en un día de cielo celeste sin viento. Como buen pescador que es, puede cerrar los ojos, pensar, meditar: sabe que haga lo que haga lo va a hacer bien. El buen pescador duerme, entonces, mientras por debajo del bote los peces pasan despreocupados, pintados de todos colores. El pescador tiene puesto un gorro azul de lana. Y no se puede ver, pero seguro tiene puestos auriculares. Y seguro, también, que por los auriculares está escuchando el nuevo disco de Marcelo Ezquiaga. De otra manera no se puede explicar su placidez.
Si hay que meter a Un buen pescador dentro de una etiqueta –no es obligatorio, pero vieron cómo es esto– hay que decir que es un disco bien pop. Y nos quedamos cortos, porque también es un disco de canciones redondas y sólidas, de ritmos bailables y precisos, de letras sensibles y de voces cálidas. Un disco con buenos arreglos, fresco, alegre, capaz de quedar bien en cualquier fm sin por eso perder onda indie. Un disco que gusta. Este, Un buen pescador, es el primer trabajo solista de Marcelo Ezquiaga después de seis años y tres discos (Mar del Plata en invierno, Mapa y Mi Tortuga Montreux) frente a la banda Mi Tortuga Montreux. Solista, sí, pero bien acompañado (Mariano Trasvorder en bajo y programaciones y Joaquín Ferrer en batería, y también con Liniers en dibujos y arte de tapa), Ezquiaga entrega trece canciones que desde “Rompo”, el primer tema (la carnada, digamos) atrapa y ya no te suelta.
F. H.
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RUBIN Y LOS SUBTITULADOS
Desayuno de campeones
Superbien records
Luego de tres años de ausencia (su último disco, Esperando el fin del mundo, es de 2006, y en el interín tampoco trajinó mucho los escenarios), Sebastián Rubin, ex líder de Grand Prix, vuelve a las andadas con Desayuno de campeones, un disco en el que continúa su senda de maestro Shaolin songwriter.
Al igual que otros que transitan ese mismo camino, como el ex Voltura Hernán Martínez, o el Compañero Asma, Rubin pertenece a cierta vieja guardia del indie más crudo, precursores a la hora de rescatar las enseñanzas de la canción roquera americana por sobre las sutilezas brit, algo que en la nueva ola de bandas se nota más claramente.
En Desayuno de campeones (bautizado en honor al gran Kurt Vonnegut, escritor norteamericano fallecido en 2007), Rubin demuestra una vez más su oficio a la hora de componer piezas que, de tan sencillas, pegadizas, clásicas (en una palabra, pop) podrían ser jingles. Como es costumbre en sus discos, no sólo interpreta temas propios sino que versiona una canción, traduciendo la letra al español. En este caso, la maravillosa “Beatle Dennos”, de Robyn Hitchcock & the Egyptians.
No faltan nombres rutilantes en Desayuno…, como por ejemplo la presencia de Mariano Martínez, no el actor sino el guitarrista de Attaque 77, en la canción “Quiero que me vengas a buscar”. También está Liniers, padrino del rock bienpensante vernáculo, que escribió la letra de “Los encerraditos”, tema en el que además participa la sección de vientos del combo de ska Satélite Kingston.
Nicolás Lantos.,
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